dimarts, 25 de febrer de 2014

Hero (Ying Xiong, 2002) de Zhang Yimou




"Acabo de entenderlo, esta palabra no esconde ninguna destreza concreta. Sin embargo representa el arte de la espada. El primer principio de este arte es la fusión entre el hombre y la espada, el hombre es la espada, la espada es el hombre. Hasta una brizna de hierba puede ser un arma"



Hero cuenta una legendaria historia sobre el periodo en que China estaba dividida en siete reinos y estos luchaban por la hegemonía. En ese momento histórico, el rey Qin (Chen Dao Ming) vive con la idea de unificar las tierras y convertirse en el primer emperador, por lo que se convierte en el principal enemigo de los otros seis reinos. A causa de ello, Qin ofrece una suculenta recompensa para aquel que elimine a los sicarios que tratan de asesinarle -Espada rota (Tony Leung Chiu Wai), Nube volante (Maggie Cheung) y Cielo (Donnie Yen). Sin nombre (Jet Li) aparecerá en palacio con pruebas de haber cumplido tal misión.


Tras el éxito de Tigre y dragón (Wo hu cang lon, 2000) de Ang Lee, el género de artes marciales vivió un impulso económico y comercial que permitió a Zhang Yimou contar con una superproducción digna de los filmes de Hollywood. El reputado director chino presenta aquí una historia legendaria que sirve como hilo conductor para una exhibición técnica y visual pocas veces igualada.

Las virtudes del film, pues, se hallan en los aspectos técnicos y visuales, así como en la impoluta dirección de Yimou. Por el otro lado, tenemos un argumento que posee la moraleja de una leyenda pero que no trasciende más allá de eso.

Hablemos primero de los valores positivos, que son muchos. Visualmente, la película es deslumbrante, la fotografía de Christopher Doyle se alza como uno de los puntos fuertes junto a la utilización impresionista del color -claramente inspirada en Ran (ídem, 1985) de Akira Kurosawa-, que presenta diferentes tonos enfocados a enfatizar y diferenciar los distintos estados de ánimo, estaciones o flashbacks que se presentan. 


Las poéticas luchas entre los distintos protagonistas se funden con los paisajes presentados, aludiendo al arte marcial como un todo, una lucha más allá de los cuerpos de los combatientes. La música circunstancial de Tan Dun acompaña de igual forma estos duelos.

En cuanto a las labores interpretativas, debemos hacer una distinción entre el papel principal y los secundarios. A estas alturas, cuesta mucho esfuerzo tomar seriamente el trabajo de Jet Li, intérprete mediocre que asociamos a los infames filmes de acción estadounidenses. El contrapunto lo ofrece el resto del reparto, con algunas de las mayores estrellas del panorama asiático - Tony Leung y Maggie Cheung son los dos grandes ejemplos- y la participación de Zhang Ziyi, una mujer muy vinculada a los filmes marciales que ofrece una descarnada interpretación. 


Como ya apuntábamos, la gran carencia de Hero -más allá de Jet Li- es una mayor profundidad argumental, pues las relaciones sentimentales entre los protagonistas y la moraleja final saben a poco.

Pese a ello, la bellísima factura de la película deleitará a cualquier espectador. Una parada ineludible para los amantes del cine de artes marciales.





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