dissabte, 11 d’abril de 2015

La capilla Brancacci, Masaccio y el inicio de la pintura moderna

La capilla Brancacci, situada en la Iglesia de Santa Maria del Carmine de Florencia, pasó a ser patronato de la familia con el mismo nombre en 1386. Los frescos que aquí se representan, de Adán y Eva y de las historias de San Pedro fueron encargados por Felipe Brancacci, rico comerciante de sedas y hombre de política. Las obras comenzaron en 1424 a cargo del pintor florentino Masolino. Al año siguiente se incorpora Masaccio, que se queda solo tras la partida de Masolino hacia Hungría. Las pinturas quedan incompletas en 1428, cuando Masaccio se va a Roma. Se completaron en su totalidad entre 1481 y 1485 por el pintor Filippino Lippi.


Varias restauraciones y algún incendio hicieron que se perdiesen los frescos de las bóvedas, de la zona del altar y otras partes. En los años 80-90 del siglo XX se realizó una limpieza de la capilla, momento en el que se descubrieron los vivos colores de las escenas. Esto cambió de forma radical la visión que se tenía de Masaccio, pues siempre se había pensado que era un pintor poco interesado por el color.


La temática de la capilla es la vida de San Pedro, apóstol relacionado con el mar, lo que conecta con la actividad comercial de Felipe Brancacci en Egipto. Además, en la capilla hay dos escenas relacionadas con las tasas fiscales ya que en estos momentos en Florencia se estaba discutiendo un nuevo impuesto, el catastro, y Brancacci estaba a favor de su aprobación. Masaccio pone en relación escenas bíblicas con momentos contemporáneos, algo continuo en su obra.

Las primeras escenas a destacar son el Pecado Original, pintado por Masollino, y la expulsión del Paraíso, por Masaccio. La primera escena está ligada aún al gótico internacional, último estilo de la Edad Media. Masollino muestra los cuerpos, exhibiendo así su capacidad para trabajar la anatomía humana. Las figuras son alargadas y estilizadas. Eva abraza el tronco, en un absoluto rasgo de refinamiento y elegancia, echando además la pierna hacia atrás. Las figuras tienen un color marfileño sobre el verde oscuro del fondo, en armonía con un verde más claro en las hojas del árbol. La representación es técnicamente buena pero no se ven los sentimientos, ni la acción pues para el autor esto no importa.

En la escena de Masaccio sin embargo sí hay una reacción y una simplificación de los cuerpos. Eva grita y llora y Adán se tapa y baja la cabeza por la vergüenza. Los rasgos de Eva se reducen a tres manchas para los ojos, la nariz y la boca: la sensación de que está gritando es clara. Masaccio muestra lo esencial y se despreocupa por lo superficial.


En la parte de la derecha está el Bautismo de los Catecúmenos, donde aparece San Pedro bautizando a los primeros cristianos. La sensación espacial es fantástica, pues los personajes casi forman un círculo. Hay varios términos de figuras, y al fondo las montañas. El centro está claro, es el bautismo y el momento en el que se derrama el agua sobre la cabeza del catecúmeno. Lo que le importa a Masaccio es la acción humana, no los ropajes o la postura. El tiempo está bien marcado ya que podemos ver que la figura de detrás del bautizado ya se ha desnudado, está esperando su turno y cruza los brazos a causa del frío. Al fondo también hay un hombre que se esta desnudando, ya que es el tercero en la fila. La secuencia temporal es clara, con un antes, un ahora y un después. Se produce así un efecto de realidad nunca antes visto en la historia del arte. 

Hay dos figuras detrás de San Pedro con turbante, lo que denuncia que son florentinos del siglo XV. Vemos un valor presente a lo que ocurrió en el pasado y la presencia de los contemporáneos en acontecimientos de hace quince siglos atrás. 




Los Milagros de San Pedro aparecen en una doble escena: la curación del lisiado y la resurrección de Tábita. Estas escenas son de Masollino, quien ha intentado acercarse a Masaccio poniendo un pórtico que da profundidad y añadiendo volumen, cuerpo y espacio a los personajes. Masollino también trata las sombras, dando un efecto natural. Sin embargo, se ha pensado que el fondo de casas no es de Masollino, sino de Masaccio. Es un escenario puramente florentino, con sombras, un callejón, personas que entran y salen, ventanas abiertas y cerradas etc.



La siguiente escena es conocida como El Tributo. Narra la historia en la que Jesús entra en Carnafau y el recaudador le pide un impuesto personal por entrar en la ciudad. Jesús entonces, manda a San Pedro a un lago cercano y le dice que pesque un pez, lo abra y coja dos monedas de su interior. No es una escena que se represente habitualmente pero aquí ocupa un sitio importante en la capilla, con tres escenas. Como he dicho antes, esta escena está relacionado con el catastro florentino, el cual Felipe Brancacci apoyaba. 

La escena está dividida en tres momentos: La central es la primera en orden temporal, cuando Jesús manda a San Pedro al lago. A la izquierda, San Pedro está en el lago abriéndole la boca al pez y sacando las monedas. En la derecha se le paga al recaudador de impuestos con las monedas. En Occidente se solía empezar por la derecha y después se avanzaba hacia la izquierda pero en este caso, el orden varía. A pesar de ello, lo que vemos es una forma completamente lógica pues el inicio es definitivo, es el momento en el que se resuelve el problema planteado. San Pedro cree en lo que dice Jesús, el lago y el pago son secundarios. Lo que Masaccio quiere transmitir es que la Fe de Pedro explica la escena y es lo más importante.

Se mezclan naturaleza y ciudad, montañas y lagos con la arquitectura de la entrada a una ciudad. Masaccio es austero en ese sentido y presenta la arquitectura bien construida y planteada, con las contraventanas típicas de Florencia. El grupo de hombres es una una especie de anfiteatro, con forma ovalada. Cada hombre es distinto, son personajes individuales y vemos serenidad y austeridad en ellos. Es importante destacar también que todas las figuras tienen aureolas aunque son bastante discretas en comparación con otros artistas, porque a Masaccio le interesaba mostrar más la figura humana que la santidad.



La siguiente escena tiene retoques de Filippino. Se sabe que la figura de azul hacia la derecha y algunas cabezas están retocadas por este pintor y que al otro lado, excepto una figura, también se retocaron. Filippino procuró adaptarse y probablemente los retoques se realizaron porque aparecían personajes políticos que no eran adecuados para presentar en ese momento. Uno parece que era Visconti, de Milán, enemigo de Florencia y otro Collucio Salutati, humanista integrado en el conflicto entre las dos ciudades. 

La imagen cuenta la historia de Teófilo, señor de Antioquía y su hijo muerto. El niño fallece a los 12 años y San Pablo le dice a Teófilo que si libera a San Pedro, éste podrá resucitarlo. Las consecuencias del milagro y la resurrección del niño es lo que se presenta en el fresco. A un lado aparecen tres carmelitas blancos y unos personajes arrodillados venerando a San Pedro en cátedra. Es probable que una de las figuras del lado derecha sea Masaccio y otra, Masollino. Por una vez el artista hace un planteamiento arquitectónico de ciudad rica, con árboles, edificios de mármol blanco y fondo jaspeados, queriendo representar la riqueza de Antioquía. Hay un ánimo de pacificación en toda la escena y en el futuro tendrá mucho interés la parte de la derecha, con los personajes arrodillados, repetidos por varios autores como Piero della Francesca por ejemplo.

A la derecha vemos el reparto de limosna y la muerte de Ananías a la izquierda, San Pedro curando con su sombra. Hay un punto de fuga único en cada escena pero no es central. En la muerte de Ananías, el punto de fuga viene a confluir a un punto de la otra pintura, una viga. En la otra pintura, la de San Pedro, las líneas de fuga confluyen en el centro del muro. Todo este sistema de puntos de fuga tiene una explicación concreta. La escena de San Pedro curando con su sombra transcurre con tranquilidad, sosegadamente. Las líneas de fuga no se precipitan, sino que van lentas. Es una herramienta para contar la historia en una escena lenta. La siguiente escena es rápida, dinámica y las líneas de fuga se encuentran en un punto anterior. 

Estos recursos tratan de animar a los florentinos a que cumpliesen con el nuevo impuesto, el catastro, presentando la escena de Ananías. Es un momento poco representado, y desde luego, una escena poco agradable. Ananías por su mentira y San Pedro da sus riquezas a una mujer, un lisiado y otras personas desfavorecidas. El personaje de atrás posiblemente sea el cardenal Reinaldo Brancacci. Sorprende la absoluta indiferencia de los personajes ante Ananías muerto en el suelo mientras que San Pedro ayuda a los necesitados. Se presenta además la Florencia real en la arquitectura ya que es posible que la iglesia del fondo sea San Felice in Piazza.

En la escena de San Pedro curando con su sombra la perspectiva gira hacia la derecha y San Pedro va a contracorriente. Tiene los pies levantados pues está caminando y con su sombra cura a los enfermos. San Pedro es libre de elegir si los cura o no. Se presenta la dificultad de hacer o no hacer lo que debes.


Muerte de Ananías 


Resurrección del hijo de Teófilo


San Pedro curando con su sombra

Masaccio fue un gran pintor renacentista que con muy pocos años consiguió avanzar enormente en las técnicas artísticas. Incluyó perspectiva, puntos de fuga, aspectos realistas etc. Dio mucha importancia al ser humano renacentista colocandolo junto a personajes divinos, con la misma consistencia y tamaño. 

Quizás sea demasiado presuntuoso decir que es el iniciador total de la pintura moderna, pero sí es cierto que aunqu solo vivió 27 años, inició un camino en su arte completamente nuevo y que continuarían otros muchos artistas.


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