• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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11 abril 2015

La capilla Brancacci, Masaccio y el inicio de la pintura moderna

La capilla Brancacci, situada en la Iglesia de Santa Maria del Carmine de Florencia, pasó a ser patronato de la familia con el mismo nombre en 1386. Los frescos que aquí se representan, de Adán y Eva y de las historias de San Pedro fueron encargados por Felipe Brancacci, rico comerciante de sedas y hombre de política. Las obras comenzaron en 1424 a cargo del pintor florentino Masolino. Al año siguiente se incorpora Masaccio, que se queda solo tras la partida de Masolino hacia Hungría. Las pinturas quedan incompletas en 1428, cuando Masaccio se va a Roma. Se completaron en su totalidad entre 1481 y 1485 por el pintor Filippino Lippi.


Varias restauraciones y algún incendio hicieron que se perdiesen los frescos de las bóvedas, de la zona del altar y otras partes. En los años 80-90 del siglo XX se realizó una limpieza de la capilla, momento en el que se descubrieron los vivos colores de las escenas. Esto cambió de forma radical la visión que se tenía de Masaccio, pues siempre se había pensado que era un pintor poco interesado por el color.


La temática de la capilla es la vida de San Pedro, apóstol relacionado con el mar, lo que conecta con la actividad comercial de Felipe Brancacci en Egipto. Además, en la capilla hay dos escenas relacionadas con las tasas fiscales ya que en estos momentos en Florencia se estaba discutiendo un nuevo impuesto, el catastro, y Brancacci estaba a favor de su aprobación. Masaccio pone en relación escenas bíblicas con momentos contemporáneos, algo continuo en su obra.

Las primeras escenas a destacar son el Pecado Original, pintado por Masollino, y la expulsión del Paraíso, por Masaccio. La primera escena está ligada aún al gótico internacional, último estilo de la Edad Media. Masollino muestra los cuerpos, exhibiendo así su capacidad para trabajar la anatomía humana. Las figuras son alargadas y estilizadas. Eva abraza el tronco, en un absoluto rasgo de refinamiento y elegancia, echando además la pierna hacia atrás. Las figuras tienen un color marfileño sobre el verde oscuro del fondo, en armonía con un verde más claro en las hojas del árbol. La representación es técnicamente buena pero no se ven los sentimientos, ni la acción pues para el autor esto no importa.

En la escena de Masaccio sin embargo sí hay una reacción y una simplificación de los cuerpos. Eva grita y llora y Adán se tapa y baja la cabeza por la vergüenza. Los rasgos de Eva se reducen a tres manchas para los ojos, la nariz y la boca: la sensación de que está gritando es clara. Masaccio muestra lo esencial y se despreocupa por lo superficial.


En la parte de la derecha está el Bautismo de los Catecúmenos, donde aparece San Pedro bautizando a los primeros cristianos. La sensación espacial es fantástica, pues los personajes casi forman un círculo. Hay varios términos de figuras, y al fondo las montañas. El centro está claro, es el bautismo y el momento en el que se derrama el agua sobre la cabeza del catecúmeno. Lo que le importa a Masaccio es la acción humana, no los ropajes o la postura. El tiempo está bien marcado ya que podemos ver que la figura de detrás del bautizado ya se ha desnudado, está esperando su turno y cruza los brazos a causa del frío. Al fondo también hay un hombre que se esta desnudando, ya que es el tercero en la fila. La secuencia temporal es clara, con un antes, un ahora y un después. Se produce así un efecto de realidad nunca antes visto en la historia del arte. 

Hay dos figuras detrás de San Pedro con turbante, lo que denuncia que son florentinos del siglo XV. Vemos un valor presente a lo que ocurrió en el pasado y la presencia de los contemporáneos en acontecimientos de hace quince siglos atrás. 




Los Milagros de San Pedro aparecen en una doble escena: la curación del lisiado y la resurrección de Tábita. Estas escenas son de Masollino, quien ha intentado acercarse a Masaccio poniendo un pórtico que da profundidad y añadiendo volumen, cuerpo y espacio a los personajes. Masollino también trata las sombras, dando un efecto natural. Sin embargo, se ha pensado que el fondo de casas no es de Masollino, sino de Masaccio. Es un escenario puramente florentino, con sombras, un callejón, personas que entran y salen, ventanas abiertas y cerradas etc.



La siguiente escena es conocida como El Tributo. Narra la historia en la que Jesús entra en Carnafau y el recaudador le pide un impuesto personal por entrar en la ciudad. Jesús entonces, manda a San Pedro a un lago cercano y le dice que pesque un pez, lo abra y coja dos monedas de su interior. No es una escena que se represente habitualmente pero aquí ocupa un sitio importante en la capilla, con tres escenas. Como he dicho antes, esta escena está relacionado con el catastro florentino, el cual Felipe Brancacci apoyaba. 

La escena está dividida en tres momentos: La central es la primera en orden temporal, cuando Jesús manda a San Pedro al lago. A la izquierda, San Pedro está en el lago abriéndole la boca al pez y sacando las monedas. En la derecha se le paga al recaudador de impuestos con las monedas. En Occidente se solía empezar por la derecha y después se avanzaba hacia la izquierda pero en este caso, el orden varía. A pesar de ello, lo que vemos es una forma completamente lógica pues el inicio es definitivo, es el momento en el que se resuelve el problema planteado. San Pedro cree en lo que dice Jesús, el lago y el pago son secundarios. Lo que Masaccio quiere transmitir es que la Fe de Pedro explica la escena y es lo más importante.

Se mezclan naturaleza y ciudad, montañas y lagos con la arquitectura de la entrada a una ciudad. Masaccio es austero en ese sentido y presenta la arquitectura bien construida y planteada, con las contraventanas típicas de Florencia. El grupo de hombres es una una especie de anfiteatro, con forma ovalada. Cada hombre es distinto, son personajes individuales y vemos serenidad y austeridad en ellos. Es importante destacar también que todas las figuras tienen aureolas aunque son bastante discretas en comparación con otros artistas, porque a Masaccio le interesaba mostrar más la figura humana que la santidad.



La siguiente escena tiene retoques de Filippino. Se sabe que la figura de azul hacia la derecha y algunas cabezas están retocadas por este pintor y que al otro lado, excepto una figura, también se retocaron. Filippino procuró adaptarse y probablemente los retoques se realizaron porque aparecían personajes políticos que no eran adecuados para presentar en ese momento. Uno parece que era Visconti, de Milán, enemigo de Florencia y otro Collucio Salutati, humanista integrado en el conflicto entre las dos ciudades. 

La imagen cuenta la historia de Teófilo, señor de Antioquía y su hijo muerto. El niño fallece a los 12 años y San Pablo le dice a Teófilo que si libera a San Pedro, éste podrá resucitarlo. Las consecuencias del milagro y la resurrección del niño es lo que se presenta en el fresco. A un lado aparecen tres carmelitas blancos y unos personajes arrodillados venerando a San Pedro en cátedra. Es probable que una de las figuras del lado derecha sea Masaccio y otra, Masollino. Por una vez el artista hace un planteamiento arquitectónico de ciudad rica, con árboles, edificios de mármol blanco y fondo jaspeados, queriendo representar la riqueza de Antioquía. Hay un ánimo de pacificación en toda la escena y en el futuro tendrá mucho interés la parte de la derecha, con los personajes arrodillados, repetidos por varios autores como Piero della Francesca por ejemplo.

A la derecha vemos el reparto de limosna y la muerte de Ananías a la izquierda, San Pedro curando con su sombra. Hay un punto de fuga único en cada escena pero no es central. En la muerte de Ananías, el punto de fuga viene a confluir a un punto de la otra pintura, una viga. En la otra pintura, la de San Pedro, las líneas de fuga confluyen en el centro del muro. Todo este sistema de puntos de fuga tiene una explicación concreta. La escena de San Pedro curando con su sombra transcurre con tranquilidad, sosegadamente. Las líneas de fuga no se precipitan, sino que van lentas. Es una herramienta para contar la historia en una escena lenta. La siguiente escena es rápida, dinámica y las líneas de fuga se encuentran en un punto anterior. 

Estos recursos tratan de animar a los florentinos a que cumpliesen con el nuevo impuesto, el catastro, presentando la escena de Ananías. Es un momento poco representado, y desde luego, una escena poco agradable. Ananías por su mentira y San Pedro da sus riquezas a una mujer, un lisiado y otras personas desfavorecidas. El personaje de atrás posiblemente sea el cardenal Reinaldo Brancacci. Sorprende la absoluta indiferencia de los personajes ante Ananías muerto en el suelo mientras que San Pedro ayuda a los necesitados. Se presenta además la Florencia real en la arquitectura ya que es posible que la iglesia del fondo sea San Felice in Piazza.

En la escena de San Pedro curando con su sombra la perspectiva gira hacia la derecha y San Pedro va a contracorriente. Tiene los pies levantados pues está caminando y con su sombra cura a los enfermos. San Pedro es libre de elegir si los cura o no. Se presenta la dificultad de hacer o no hacer lo que debes.


Muerte de Ananías 


Resurrección del hijo de Teófilo


San Pedro curando con su sombra

Masaccio fue un gran pintor renacentista que con muy pocos años consiguió avanzar enormente en las técnicas artísticas. Incluyó perspectiva, puntos de fuga, aspectos realistas etc. Dio mucha importancia al ser humano renacentista colocandolo junto a personajes divinos, con la misma consistencia y tamaño. 

Quizás sea demasiado presuntuoso decir que es el iniciador total de la pintura moderna, pero sí es cierto que aunqu solo vivió 27 años, inició un camino en su arte completamente nuevo y que continuarían otros muchos artistas.


21 diciembre 2014

Conexiones: Arte románico y Vanguardias

El arte es una red que conecta distintos momentos de la historia, un ente vivo en el que las corrientes no pueden entenderse aisladamente, sino que tienen una causa y una inspiración. Para poner en relación artes tan aparentemente dispares como el románico y las vanguardias, es necesario conocer el panorama artístico de finales del siglo XIX. El sistema de figuración tradicional entró en crisis y los artistas empezaron a interesarse por otro tipo de manifestaciones, alejadas de Europa. Algunos artistas postimpresionistas como Gauguin o Van Gogh criticaron el naturalismo, ya que lo consideraron una forma errónea de representar la realidad. Gracias a la crisis del Positivismo, estas ideas se desarrollaron y la pintura dejó de poner interés en la apariencia, para centrarse en el sentido más profundo de las obras.

En este momento nace el “primitivismo”, una corriente que asimila las formas artísticas de los llamados pueblos primitivos. Los artistas del momento deseaban actuar al margen de cualquier tipo de convencionalismo, volviendo a los orígenes y utilizando un lenguaje alejado de la tradición. En un primer momento el primitivismo se interesó por el arte exótico pero más tarde empezó a investigar las manifestaciones arcaicas de Occidente. El románico fue recuperado gracias a vanguardias como el cubismo o el expresionismo. Los artistas románicos gozaron de una gran libertad para trabajar, algo que llamó la atención de los creadores contemporáneos. Ambos movimientos comparten parecidos estéticos y formales: el anti naturalismo, la esquematización, los fondos planos, los trazos no descriptivos y los colores fuertes. Por eso muchos pintores se han dejado influenciar y ayudar por los códices y la pintura mural medieval. Una diferencia importante entre estos dos tipos de arte es el mensaje cristiano, desaparecido en las obras contemporáneas, que solo tomaron los referentes formales. En todo caso, se pudo asociar a lo espiritual, opuesto al materialismo feroz de la Europa moderna.

Pintores como Gauguin, ya se inspiraron en el arte románico. El pintor francés adoptó la temática bretona durante su estancia en Point-Aven, un pequeño pueblo que había mantenido sus costumbres y su profunda religiosidad. Otro autor a destacar es André Derain, con su cuadro La danza, obra inquietante en la que aparecen tres figuras femeninas. Cada una de ellas está inspirada en un arte primitivo pero la que destaca es la del centro, emparentada con la figura del profeta Isaías que decora el pórtico de Souillac (siglo XI). También se ha relacionado con un poema de inspiración artúrica escrito por Guillaume Apollinaire en 1904. Es necesario destacar también el tratamiento de paños con estilización espiraliforme, presente en el frontal de Santa Margarita de Sescorts del Museo Episcopal de Vic.


La danza (1906)

       

Isaías



Frontal de Santa Margarita de Escorts (siglo XII)

En el cubismo es más difícil encontrar referencias al románico pero el estudio de las pinturas murales de la pequeña iglesia de San Martin de Fonollá (siglo XII) fue la clave de la conceptualización de la realidad, que finalmente llevaría a la abstracción. Rosseau fue un autor contemporáneo que tuvo muchos problemas con la perspectiva y el escorzo, aunque lo suplía con el maravilloso uso del color. Se valió de modelos románicos en obras como Retrato de Joseph Brummer (1909), en la que utiliza de modelo el Cristo en majestad románico. 

     8281849086_6dfc08ca2d_b.jpg (883×1024)   

Natalia Goncharova, ejemplo de la corriente del neoprimitivismo, fue una pintora de vanguardias rusa. En Imágenes místicas de la guerra, una serie de catorce litografías inspiradas en la I Guerra Mundial, se representan distintas escenas cristianas. En la portada vemos un ángel justiciero de estilo bizantino con una espada; en El caballo pálido la guerra aparece representada como uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis y en La guerra maldita unos ángeles tiran piedras desde unos aviones, destruyendo la ciudad de Babilonia. Estas dos últimas obras están directamente relacionadas con el texto profético de San Juan.

           
                           La guerra maldita (1914)                              Beato de Fernando I

El mismo Picasso se vio influenciado por estas pinturas como es en el caso de Las dos hermanas, en el que traspone de forma laica la escena de la Visitación. En 1930 pintó La Crucifixión, obra fiel a la tradición cristiana pero con una gran ferocidad y violencia, que se inspiró en la escena de Diluvio del códice del beato Saint Séver.

    

Las dos hermanas de Picasso (1902) y capitel de la iglesia de San Juan de Ortega

     

La crucifixión (1930) y la escena del Diluvio en el códice medieval (siglo XI)

Otro pintor deslumbrado por estos murales fue Francis Picabia, famoso por su colección de “Españolas”, unas medias figuras de trazo fluido y colores suaves. En el verano de 1927 visitó las pinturas medievales del Palacio de Montjuic y tras verlas, Picabia comenzó a mezclar las cándidas imágenes de sus figuras españolas con los motivos iconográficos del románico catalán. El grafismo de sus figuras había comenzó a cambiar en 1925 pero en este momento iría adquiriendo la forma de la Virgen de Montserrat, del perro que acompaña a Lázaro en San Clemente de Taüll o del cordero místico con siete ojos. Ejemplo de ello son  Barcelona, Cordero místico y beso y Mujer con cigarrillo.

        

Cordero místico y beso (1927) y Barcelona (1926-1927)

 

           Cordero románico con siete ojos

     
                               Mujer con cigarrillo (1928)                 Virgen de Monsterrat (siglo XII)

Joan Miró por otro lado, no solo asimiló la iconografía sino que en él se produjo una verdadera convergencia espiritual. Se movía en una órbita de tradición catalana, en la que están incluidos claro, los frescos y miniaturas románicas. Se separó mucho del ideario estético del Noucentisme y tras hacer suyo el color fauvista y la sintaxis cubista y futurista, desarrolló un sistema de representación enumerativo muy cercano al del románico. De este momento es necesario destacar Autorretrato, La casa de la palmera y Huerto con asno. Son frecuentes en sus obras la distribución de los ábsides románicos, con personajes celestes en lo alto y terrestres en lo abajo o el reparto en bandas horizontales monocromas, que eliminan cualquier sensación de volumen como en Personaje tirando piedras a un pájaro.                                   
         
               Personaje tirando piedras a un pájaro                               Beato de Fernando I

Ochos siglos de diferencia. ¿A qué miniaturista, pintor o escultor medieval se le hubiese pasado por la cabeza que su trabajo iba a influir tanto en un artista que no tenía nada que ver con él? La sociedad, la economía, la política, la ciencia, la tecnología... todo había cambiado. Pero sin embargo, los artistas de las vanguardias supieron ver las similitudes entre tantas diferencias. Cambió el mensaje, cambiaron las sensaciones, causas y consecuencias pero al fin y al cabo, era arte. Nada más y nada menos.

02 diciembre 2014

El jardín de las delicias (1500-1505) de El Bosco

Hieronymus Van Aken (1450-1516) o mejor conocido como El Bosco, fue un pintor flamenco que compartía las preocupaciones en materia de religión, pecado y sexo manifestadas en el movimiento coetáneo de la devotio moderna, extendida por los Países Bajos. Esto se puede ver reflejado en sus obras, concretamente en El jardín de las delicias.


El jardín de las delicias es un tríptico adquirido por Enrique Nassau, después por Enrique de Châlons y, al fallecer éste en 1544, por su sobrino Guillermo de Orange. Pasó después a manos del rey Felipe II de España, que lo guardó en 1593 en el Monasterio de El Escorial. Considerada como una de las obras más fascinantes, misteriosas y atrayentes de la historia del arte, el cuadro forma parte de los fondos de la exposición permanente del Museo del Prado de Madrid, donde ingresó como depósito del Patrimonio Nacional en 1939.

El cuadro cerrado en su parte exterior representa un globo terráqueo dentro de un esfera transparente. El mundo de El Bosco sigue las convenciones de la época: la tierra es plana, con agua alrededor y con abundante vegetación, rodeada de una esfera pero sin Sol ni Luna y con reflejos luminosos para dar la impresión de ser cristalina y traslúcida. Tradicionalmente, la imagen se ha interpretado como el tercer día de la creación. El número tres era considerado un número completo, perfecto, ya que en sí mismo encierra el principio y el fin. En la esquina superior izquierda, aparece una pequeña imagen de Dios, con triple corona y la Biblia sobre las rodillas. En la parte superior se puede leer la frase en latín, extraída del salmo 33,  «Él lo dijo, y todo fue hecho. Él lo mandó, y todo fue creado».

File:Hieronymus Bosch - The Garden of Earthly Delights - The exterior (shutters).jpg

En la zona inferior del panel izquierdo aparecen Dios, Eva y Adán. Adán está despierto y Dios, representado como Jesucristo, le está presentando a Eva, recién creada. En el plano medio, El Bosco incluye la fuente de los cuatro ríos del Paraíso, a la izquierda el drago, un árbol procedente de Canarias que se asocia con el árbol de la vida, y a la derecha el árbol de la ciencia del bien y del mal, con la serpiente enrollada en el tronco.


Sin embargo, lo que a primera vista puede parecernos una típica escena del Paraíso, esconde numerosos detalles que rompen la paz. Tanto el pecado femenino como el masculino aparecen representados a través de los animales. Anfibios, reptiles, insectos y peces en el primer caso, ya que la tierra y el agua, como elementos pasivos, se relacionaban con la mujer y el recibimiento de la semilla. Aves, insectos voladores y murciélagos están relacionados con el segundo caso pues el aire y el fuego, elementos activos, estaban relacionados con el hombre. Además podemos ver distintas representaciones del diablo como por ejemplo, la que se nos presenta en una roca antropomorfa, de la que surge la serpiente que inducirá al pecado original. 


File:Hieronymus Bosch 018.jpg    File:The Garden of Earthly Delights (detail) by Hieronymus Bosch 022.jpg

En el panel central encontramos un falso paraíso en el que la humanidad ya ha sucumbido al pecado, especialmente a la lujuria, y se dirige a su perdición. Aparecen tanto hombres como mujeres, blancos y negros, desnudos. Se muestran todo tipo de relaciones sexuales y escenas eróticas, principalmente heterosexuales, pero también homosexuales y onanistas. También aparecen relaciones eróticas o sexuales entre animales, e incluso entre plantas. En la parte superior el pintor incluye cinco construcciones fantásticas sobre el agua, la central similar a la fuente de los cuatro ríos del panel del Paraíso, aunque resquebrajada. Se alude con ello a su fragilidad, al carácter efímero de las 'delicias' que gozan los seres humanos que pueblan este jardín.



Todas las frutas que aparecen (cerezas, frambuesas, fresas, uvas, madroños, etc.) son una clara alusión a los placeres sexuales. Pero, al mismo tiempo, las frutas simbolizan la fugacidad de dicho placer, pues pasan en unos días de la frescura a la putrefacción. También hay pájaros de grandes proporciones, sobretodo a la izquierda. Estas aves, como el petirrojo, son también símbolos eróticos.

File:Hieronymus Bosch 036.jpg

En el centro de la tabla aparece un estanque, cuya forma circular queda subrayada por un cortejo de jinetes, compuesto casi exclusivamente por hombres desnudos montados en animales variados, reales o fantásticos. Se ha considerado que podría ser el «estanque del adulterio», en el que, mientras los hombres cabalgan en círculo alrededor, las mujeres se bañan, y llevan tocados de cuervos (incredulidad), pavos (símbolo de vanidad), ibis y otros. Detrás hay un estanque en el que flota un enorme globo gris azulado, utilizado para realizar acrobacias. 

Chocan sobremanera las enormes dimensiones de los animales y las plantas que llegan incluso a sobrepasar la estatura de los hombres. Es la idea del mundo al revés, muy presente en el lenguaje iconográfico y literario de la época (La nave de los necios de Sebastian Brandt o el Elogio de la locura, de Erasmo). Hay una obsesión por presentar animales y personas en posiciones invertidas. Otro elemento clave de la tabla es la indiferenciación sexual. Apenas distinguimos a los hombres de las mujeres. Los únicos signos de diferenciación entre los dos sexos son los pechos femeninos (nunca demasiado voluptuosos) y los genitales masculinos.

En la parte inferior aparece una mujer tumbada y escondida en una cueva, siendo señalada por un hombre. La interpretación más generalizada es que se trata de Eva, acusada por San Juan Bautista de expandir el pecado. El santo solía aparecer con la piel deshilachada y señalando al Cordero Divino, es decir, aquel que limpió el mundo de pecados. Sin embargo, aquí señala a Eva, la responsable según el cristianismo, de traer el mal. Además, en la esquina inferior izquierda, hay un grupo de hombres que están señalando hacia la tabla anterior, en especial a Eva, lo que se ha interpretado de nuevo como una clara acusación a la mujer como responsable de todos los males.

Se representa un universo de felicidad, sin dolor, enfermedad ni muerte. No se representa el paso del tiempo (no hay niños ni ancianos) y tampoco se ve a nadie trabajando. Hay teorías que dicen que se estaría representando el paraíso ideal tal como, según el cristianismo, lo creó Dios, es decir, el que hubiera existido si Eva no hubiera pecado.

File:Hieronymus Bosch 035.jpg

En el panel derecho aparece el infierno o también conocido como el Infierno musical, por la cantidad de instrumentos que hay representados. En la parte superior del panel se ve la típica imagen del infierno, con fuego y torturas. Ese incendio, que realmente representa el paisaje nocturno de una ciudad en llamas, se ha relacionado con un trauma del pintor, que vio cuando era niño como su localidad natal era pasto del fuego. La crítica parece coincidir en que el cuchillo unido a las dos orejas es un genital masculino, mientras que la gaita que un monstruo sostiene sobre la cabeza podría ser un elemento homosexual o, tal vez, femenino.

File:Hieronymus Bosch - The Garden of Earthly Delights - Hell.jpg

La parte central está llena de criaturas fantásticas, en la que destaca un hombre-árbol. Se ha interpretado como un autoretrato del autor, que se tapa con una venda una llaga producida por la sífilis. Sobre la cabeza lleva un disco, en el que bailan pequeños monstruos junto a una gaita. Su pecho, abierto, alberga una cáscara de huevo con más seres, condenados a comer sapos y otros animales inmundos por su gula. Debajo de él hay un lago helado que se resquebraja mientras algunos condenados patinan sobre él. En época medieval se consideraba el contraste entre el frío y el calor como una de las torturas infernales, en este caso para los envidiosos. El personaje principal de la escena tiene cabeza de ave y con una caldera. Podría ser Satanás, que devora a los condenados y los defeca en un pozo negro mientras otros vomitan o expulsan oro, lo que alude al pecado de la avaricia. Bajo el manto de Satanás una mujer desnuda es forzada a mirarse en un espejo convexo colocado en las nalgas de un demonio, relacionado con la soberbia.

File:Hieronymus Bosch 040.jpg

En la parte inferior a la izquierda aparece un grupo de jugadores (hay dados, naipes, tablero, una mujer desnuda portando una jarra) atormentados y torturados por demonios en medio de un gran caos, todo lo cual alude a la pereza y la gula. A la derecha, se ve a un hombre abrazado por un cerdo con velo de monja, probablemente aludiendo a la lujuria. Justamente en esta parte del cuadro se descubrió una partitura, divida entre las nalgas de un condenado y un libro. Los responsables del hallazgo fueron dos estudiantes de Oklahoma, que también adaptaran la melodía a una notación moderna y la tocaron al piano. 

Partitura en El jardín de las delicias de El Bosco


22 noviembre 2014

Mujeres pintadas por mujeres: Berthe Morisot


Berthe Morisot fue una pintora impresionista francesa que nació el 14 de enero de 1841 en Bourges. Criada en una familia burguesa, fue animada junto con su hermana Edma a iniciarse en el mundo de la pintura, y ambas fueron educadas por los maestros Geoffroy-Alphonse Chocarne y Joseph-Benoît Guichard. En 1858 las dos hermanas entraron como copistas en el Museo del Louvre y allí otro maestro, Achille Oudinot, las animó a salir a pintar al aire libre. Gracias a los nuevos contactos que obtuvieron conocieron a Camile Corot, un importante pintor de paisajes, que las influyó de manera notable. 

En 1860 Berthe continuó su carrera en solitario tras el matrimonio de su hermana Edma. Si la temática general de su pintura se había limitado al ámbito doméstico, a partir de este momento creció aún más, retratando casi siempre a sus hermanas y sobrinos. En 1868 Berthe conoció a Manet, el famosísimo pintor impresionista, e inció una estrecha relación artística con él, la cual aumentó tras el enlace entre Berthe y Eugéne Manet, el hermano del pintor, en 1874. Berthe posó para Manet en su cuadro El balcón, actualmente en el Museo D'Orsay de París. 


El balcón

Tras exponer en el Salon entre 1864 y 1868, Berthe se unió al grupo de artistas que comenzaron a mostrar sus obras en las exposiciones impresionistas. En 1874 participó en la primera exposición impresionista con La cuna. Su relación con los pintores de este movimiento fue estrecha y frecuentes las reuniones en su casa con artistas e intelectuales de la época. Tras la muerte de Manet en 1883, organizó una exposición en su honor con la ayuda de Claude Monet, Émile Zola y otros artistas. Murió.el 2 de marzo de 1895 en París, a los 54 años de edad.


La cuna

Desde el principio Berthe no consideró la pintura como una mera afición, sino que adoptó una postura radical, que conseguiría acercarla a los grandes círculos masculinos impresionistas. Al igual que otras pintoras del momento como Mary Cassat o Eva Gonzales, fue relegada a la categoría de artistas femeninas por representar escenas de la vida cotidiana, llenas de mujeres y niños, ya que los ambientes masculinos estaban vetados para ellas. Sin embargo, Morisot aprendió la doctrina impresionista y se dedicó a pintar la inmediatez del momento, lo que de cierto modo nos ayuda a conocer el día a día del siglo XIX para una mujer. A pesar de todo, las mujeres pintoras quedaron en un segundo planto a causa de la enorme sombra que proyectaba el movimiento, masculino en un 99%. 


Vista del Puerto, 1869


La madre y la hermana de la artista. 1869-70


Cazando mariposas, 1874


En el gras, 1874

La técnica que desarrolla Morisot se basa en sus inicios en un tratamiento de pinceladas suaves, hasta que evoluciona a un impresionismo más duro, en concreto a partir de 1873, cuando el tratamiento se centra en el color. Mallarmé, poeta y crítico francés, la definía como "polvo volátil": una pintura etérea, con figuras muy introspectivas y melancólicas pero que al mismo tiempo transmiten alegría. 



Retrato de Julie Manet con su perro Laerte, 1893


Mujer cosiendo en el jardín, 1881


Las hermanas, 1869


Mujer arreglándose, 1875

A partir de 1880, la influencia de Renoir se refleja en su obra. En 1892 la galería Boussod-Valadon le dedica una exposición que tuvo un gran éxito. La vida de Berthe Morisot se vio ensombrecida por la muerte de Édouard Manet en 1883, la de su esposo, Eugène Manet, en 1892, y la de su hermana. Educó sola a su hija, Julie Manet, con quien mantuvo siempre lazos muy fuertes. Al morir, confió su hija a sus amigos, Edgar Degas y Stéphane Mallarmé.

A pesar de que el siglo XIX fue el inicio de muchas mejoras y cambios para las mujeres, pudiendo ya realizar algunos oficios antes relegados a los hombres, seguían viviendo en el olvido. Esta pintora nos dejó un legado histórico, mostrándonos otra perspectiva del mundo, y unas obras que, en la actualidad, pueden alcanzar cifras de más de 4 millones de dólares y que en su momento, tuvieron un notable valor y se expusieron en los más altos círculos artísticos. Berthe Morisot fue un ejemplo más de ese pequeño avance, y a la vez tan grande, que visibilizó a las mujeres, no solo como meras modelos en el lienzo, sino como artífices de una creación que podía, y de hecho estaba, al mismo nivel que la de cualquier hombre. Porque sí, las mujeres en la historia y en el arte existen, aunque muchas veces nos olvidemos.
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01 noviembre 2014

Grimshaw y la magía de la luz

John Atkinson Grimshaw (Leeds, Yorkshire del Norte) nació el 6 de septiembre de 1836. Fue un pintor de la época victoriana conocido sobre todo por sus escenas nocturnas y paisajes.


En 1861 dejó su trabajo en el Great Northern Railway, para iniciar su carrera artística como pintor. Comenzó a exponer en 1862, ayudado por la Sociedad Filosófica y Literaria de Leeds, con pinturas, en su mayoría, de aves, frutas y flores. En sus primeras obras podemos notar la influencia de la doctrina de John Ruskin; al mismo tiempo, adopta la minuciosa técnica prerrafaelita de otro pintor de Leeds, John William Inchbold. Le fascinaba de igual manera el arte relativamente nuevo de la fotografía, y es posible que recurriera a la cámara oscura para desarrollar sus composiciones con más claridad. Hacia 1865 renunció a este estilo artístico.

Pintó muchas escenas urbanas cuyos rasgos más característicos son la luz de la luna y las sombras. Las ciudades y los puertos que representó más a menudo son los de Glasgow, Liverpool, Leeds, Scarborough, Whitby y Londres. Son estas obras las que le han dado fama, aunque también creó paisajes, retratos, escenas de interior, composiciones con hadas y temas neoclásicos. Pintó básicamente para clientes particulares. Sólo expuso cinco cuadros en la Royal Academy entre 1874 y 1876.


Nightfall Thames


November


Battersea Bridge


Blackman Street London


Canny Glasgow

Hacia 1870, por el éxito obtenido por sus obras, pudo alquilar una mansión del siglo XVII para convertirla en su residencia en Knostrop Old Hall, donde viviría hasta su muerte. A finales de la década de 1870, alquiló otra casa en Scarborough para permanecer en los meses de verano, a la que llamaba su "castillo junto al mar". Las dos localizaciones quedaron reflejadas en varios de sus cuadros. Algunos de sus hijos, Arthur Grimshaw (1864–1913), Louis H. Grimshaw (1870–1944), Wilfred Grimshaw (1871–1937) y Elaine Grimshaw (1877–1970) fueron también pintores.

Grimshaw transmitió la niebla y la bruma con tanta precisión como el frío y la humedad que penetra el pesado ropaje de las pocas figuras despiertas. Sus cuadros fueron innovadores aplicando la tradición de las imágenes rurales a la luz de la luna y la ciudad victoriana.


Evening Glow


Elaine


The lovers


Auttum Gold

En los últimos años de su vida trabó una profunda amistad con James McNeill Whistler que admiraba su obra y que admitió: «Me consideraba el inventor de los paisajes nocturnos hasta que vi el cuadro de Grimmy con un claro de luna» Grimshaw no dejó cartas, diarios o documentos por lo que los estudiosos y los críticos tienen poco material sobre el que basar la comprensión de su vida y carrera artística. Murió en Leeds el 31 de octubre de 1893.

La magia que albergan los cuadros de este pintor es fácil de captar y muy difícil de describir. Lo descubrí hace un año y no dejo de enamorarme cada vez que veo uno de sus lienzos. Te transportan a sus paisajes, donde te envuelve la luz y el color. Sin duda, se ha convertido en uno de mis artistas favoritos.