• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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15 marzo 2015

La mezquita de Damasco

Hasta el siglo VII Siria fue territorio cristiano. En el lugar donde se construyó la gran mezquita de Damasco había una basílica dedicada a San Juan Bautista, construida por Teodosio, el último emperador que controló las dos partes del Imperio bizantino. Anteriormente, estuvieron los romanos y los arameos, civilizaciones que dejaron restos en este punto. Tras el Imperio Bizantino llegaron los omeyas musulmanes, que hicieron de Damasco su capital entre el año 661 y el 750 y que construyeron esta mezquita aprovechando los materiales antiguos. Fue mandada construir por Al Walid I en el 705-706 y se terminó en el 715. No se conservan planos originales así que lo que conocemos es de la reconstrucción de 1894 tras un incendio.

Se mantienen los muros originales de 100 x 157 metros lo que la convierte en una de las mezquitas más grandes del mundo y su distribución influyó en edificios posteriores como la mezquita de Córdoba. Reproduce la casa de Mahoma con una zona central, el patio, alrededor de la que se distribuyen los distintos espacios. El patio está construido a base de pilares y un doble piso de columnas y arcos. Además de ser un lugar de paso, hay reuniones, se reza, se medita e incluso se descansa. En él hay tres construcciones pequeñas: la primera es la Cúpula del Tesoro, lugar donde se guardaba el dinero y las posesiones de la mezquita. Es octogonal, con columnas de origen romano y tiene decoración de mosaicos. La segunda es un espacio de planta cuadrada con techumbre de madera y se denomina la Cúpula de las Abluciones. Por último, está la Cúpula de los Relojes, restaurada en el siglo XVIII. 



Hay también tres minaretes, muy especiales, pues al contrario que en el resto de mezquitas, no son circulares, sino cuadrados o hexagonales. El más antiguo se conoce como el Minarete de la Novia, del siglo XI la estructura y del XII el remate. El segundo es el de Qayt Bey, nombre del sultán que lo mando construir en 1488. El último es llamado Minarete Blanco o de Jesús, reconstruido en el período otomano pero original del siglo XIII. Dice la tradición musulmana que el día del Juicio Final, Jesús, profeta en el Islam, volvería y que desde este minarete y diría 'Alá es el único dios y Mahoma es su profeta'

El interior de la mezquita está dividido en tres naves divididas por dos hileras de columnas con arcos en doble piso. Es probable que las arquerías fueran las originales basilicales. En el nicho de la oración o mihrab se encuentra la cúpula del Águila. En otro espacio está el sepulcro de la cabeza de San Juan Bautista. El pequeño panteón imita un edificio de dos alturas y se le venera tanto en el Islam como en el cristianismo.  En otra sala más está enterrado el nieto de Mahoma, Husein bin Ali, figura clave en la rama islámica del chiísmo. Se diferencia del típico arte suní por los colores y los espejos. En el exterior y coincidiendo con los muros del templo romano de Júpiter se alza la tumba de Saladino, uno de los sultanes más famosos de la historia. 





Esta mezquita es famosa por sus mosaicos de tradición bizantina pues es posible que los realizaran artistas de Constantinopla. Son muy diferentes a los gustos presentes en el arte islámico. En las paredes del patio y las de la Cúpula del Tesoro vemos una posible representación del Edén, con un camino de agua, árboles y edificios de estilo romano de diferentes alturas. La decoración vegetal es lo que prolifera con más fuerza, pues el Islam prohíbe la representación humana y animal en los templos, en especial la de Mahoma o Alá aunque en otras zonas islámicas esta corriente no tuvo tanto éxito. Algunos de los materiales utilizados fueron el mármol, el cristal de color, el oro y la plata. Esta mezquita tuvo el mosaico de oro más grande del mundo que llegaba a ocupar 4000 m2. 









Aunque no sé en qué estado se encuentra actualmente la mezquita, imagino que, a causa de la guerra que asola Siria, mucho de lo que se puede apreciar en estas fotos ya solo existe parcialmente. Antes que nada van las pérdidas humanas y económicas, pero sí es verdad que en las guerras de Oriente Medio se ha destruido mucho del patrimonio histórico y artístico. No solo por los bombardeos o los disparos, también por la presencia de tanques y bases militares extranjeras. Los americanos, por ejemplo, destruyeron ruinas mesopotámicas en Irak. El conflicto sirio está siendo devastador en todos los sentidos y en el aspecto artístico, Alepo ha sido una de las ciudades más afectadas ya que su gran mezquita, construida por los omeyas, ha sido destruida.

Quiero repetir que, antes que cualquier tipo de destrucción material, van las pérdidas humanas y los efectos traumáticos de una guerra, pero como futura historiadora y amante del arte no deja de preocuparme todo lo que se está perdiendo en estos cuatro años de conflictos. Conflictos que llevan abiertos desde la época en la que se realizó esta mezquita, entre los sunníes, rama mayoritaria del Islam y los chiíes. Sus problemas empezaron con la elección del sucesor de Mahoma en el siglo VI y llegan hasta hoy, mezclado con otros problemas contemporáneos. Espero de corazón que un país devastado por la guerra algún día se recupere, aunque los 220.000 muertos,  los millones de refugiados y la multitud de supervivientes en depresión y con trastornos psicológicos no se olvidan.


06 febrero 2015

San Sergio y San Baco, una de las joyas de Estambul

Cuando el clásico Imperio Romano se divide en dos, creándose así el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente, otras ciudades aparte de Roma y Rávena empiezan a ganar protagonismo. El emperador Constantino derrota a su rival de la parte oriental y se hace con todo el poder. Funda una nueva ciudad en el año 330 d.C en la antigua Bizancio, llamada ahora Constantinópolis o Constantinopla (actual Estambul). Pasa a ser la nueva capital del Mediterráneo y el emperador organiza todo un programa de construcción de iglesias tras haber declarado la libertad de culto para los cristianos en el Edicto de Milán unos años atrás. Esta fiebre constructora no paró en varios siglos. 

Además de la famosa basílica de Santa Sofia, existen otras iglesias de época bizantina a destacar en Estambul. Una de ellas es ésta, la antigua basílica de San Sergio y San Baco, transformada en mezquita durante el imperio otomano. Es conocida como la Pequeña Santa Sofía y fue construida a encargo del emperador bizantino Justiniano entre los años 527 y 536. Es una iglesia verdaderamente peculiar pues además de tener una única cúpula central, su planta se compone de un octógono en un cuadrado y un solo ábside. Su interior destaca por la exquisitez material, con jaspes y mármoles de colores. Algunas columnas son verdes y otras blancas pero ambas tienen capitel en forma de cesta. En general, todos los elementos decorativos demuestran la influencia clásica. 

En el interior hay una doble columnata de dos pisos. En ella encontramos un poema en griego dedicado a Justiniano, su esposa Teodora y a San Sergio, santo de los soldados romanos. Muchos de los capiteles de las columnas llevan aún los monogramas del emperador y su mujer. La decoración original se perdió y lo que vemos ahora es una decoración árabe de tonos azules, blancos y dorados. Hay también grandes letras en árabe que decoran las distintas particiones de la cúpula.



Tras la caída del Imperio Bizantino en 1453, para muchos el fin de la Edad Media, la iglesia permaneció intacta hasta el reinado del sultán Beyazid II. Entre los años 1506 y 1513 el templo fue transformado en mezquita por Huyesin Aga, jefe de los Aghas, grupo que custodiaba una de las puertas del Palacio Topkapi, residencia del sultán. A partir de este momento el edificio sufrió graves problemas a causa de los terremotos, la humedad, una línea de ferrocarril cercana y su uso como casa de refugiados en la Guerra de los Balcanes. Después de pasar a la lista de monumentos en peligro de la Unesco y una larga restauración, en 2006 se abrió de nuevo al público y al culto. 



San Sergio y San Baco fueron unos importantes militares en la época del emperador Maximiniano al principio del siglo IV. Dirigían la escuela de los gentiles en el palacio imperial y eran muy valorados pero fueron martirizados cuando se descubrió que eran cristianos. Se les encadenó y se les llevó al gobernador Antíoco para que fuera él el que les castigara. Baco fue golpeado hasta la muerte y Sergio tuvo que correr dieciocho millas con unos zapatos que tenían claves hacia dentro, por lo que atravesaron los pies del santo. Después fue decapitado. Estos martirios se produjeron en los momentos de mayor persecución de los cristianos. 

La estrecha relación entre ambos santos ha llevado a pensar que tenían algún tipo de relación sentimental pues además se ha visto que en los textos se les describe como erastai, en griego, amantes. John Boswell, historiador de la Universidad de Yale, considera su relación con un ejemplo de las parejas homosexuales que existían en los inicios del cristianismo, reflejando así la tolerancia primigenia de la religión. Este historiador ha señalado decenas de manuscritos que narran los rituales religiosos matrimoniales de la Edad Media entre personas del mismo sexo. Ha recorrido todas las grandes bibliotecas europeas y ha encontrado 80 manuscritos originales de ceremonias gays en las que se invoca a San Sergio y San Baco como protectores. 


San Sergio y San Baco. Icono del siglo séptimo en el monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí, en Israel.


San Sergio y San Baco de Robert Lentz. Es un pintor de temática religiosa y fue franciscano de rito bizantino católico en Estados Unidos. Tanto él como su ayudante declararon ser gays y se le considera un activista de los derechos homosexuales a través de su arte. 

Aunque el debate sigue abierto y algunos historiadores no están de acuerdo con las teorías de Boswell, es cierto que muchos de los homosexuales católicos y ortodoxos han aceptado los resultados de su estudio y veneran a los santos por la particularidad de su historia. Tanto en Estados Unidos como en Europa se les considera los santos patronos de las relaciones entre hombres y muchas bodas entre homosexuales se celebran bajo su protección.