• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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11 mayo 2014

Chungking Express (Chung Hing sam lam, 1994) de Wong Kar-Wai



“En el momento más cercano de nuestra intimidad estábamos a 0.01 cm. de distancia. Cincuenta y siete horas después, me enamoré de esa mujer”


La película narra dos historias de amor independientes que únicamente tienen en común el hecho de ser protagonizadas por policías de Tsimhatsui, en Hong Kong, y el puesto de comida rápida donde ambos agentes suelen comer. 


En la primera de estas historias, el policía interpretado por Takeshi Kaneshiro -nunca llegamos a conocer su nombre, únicamente su número de identificación- vive una profunda crisis amorosa, de la que trata de salir a base de llenar su estómago y correr para eliminar los líquidos sobrantes de su cuerpo. En un bar nocturno y en medio de su desesperación sentimental conoce a Brigette Lin, una enigmática joven que viste gabardina y gafas de sol. El joven policía ignora que se trata de una traficante en busca de un envío de droga perdido. 

Este primer episodio del filme posee un cierto aire al cine noir, y ya muestra el contrapunto humorístico del que Kar-Wai dota a toda la película. Acompañada de una melancólica banda sonora de reminiscencias jazzísticas, el director corta la narración repentinamente para dar entrada a la segunda y más extensa historia. 


El segundo romance de la cinta está protagonizado por el gran Tony Leung, un lacónico policía que es abandonado por su pareja -una atractiva azafata de vuelo (Valerie Chow). En medio de esta disyuntiva, el frustrado y melancólico agente llama la atención de la camarera del local donde come todos los días (Faye Wong). 

Al sonido de The Mamas & The Papas, Kar-Wai nos introducirá en una historia si cabe más entrañable y divertida que la anterior, con unas inolvidables interpretaciones y un ritmo narrativo envidiable. 


El gusto de Wong Kar-Wai por trabajar sin guión acaba por producir un doble efecto en sus películas, por un lado positivo y por otro negativo. Si bien es cierto que este hecho permite al director obviar el factor tiempo y ofrecer relatos desordenados, libres y brillantes, también lo es que la estructura narrativa de los mismos sufre ciertos baches y debilita, por momentos, el conjunto. 

Pero el hongkonés es un amante de la nouvelle vague, confía en sus colaboradores y su talento y no duda en dotar de personalidad propia a sus trabajos. El cineasta convierte Hong Kong en una masa eléctrica de luces y sombras, imágenes desestructuradas e instantes perdidos que flotan en el tiempo. El excelente uso de la música dota a Chungking Express de cierto aire a poema visual, a declaración de amor a una historia y un arte, al ser humano en definitiva. 


Quizá se pueda alegar que la película carece de la profundidad argumental deseable, pero es que su creador no se muestra interesado en ello. Lo único que preocupa a Kar-Wai son las formas y contar una historia cotidiana y humana acerca de dos hombres, dos mujeres, y el amor. La sensibilidad emocional que demuestra el filme, su exhuberancia visual y su atrayentes y conmovedoras imágenes son un triunfo del cine como arte.

Una película más que recomendable, de carne y huesos, entrañable, que no les dejará indiferentes. 






19 enero 2014

The Grandmaster (Yi dai zong shi, 2013) de Wong Kar-Wai




"El verdadero artista marcial no vive para. Simplemente vive"

Bruce Lee


La película narra distintos episodios de la vida de dos grandes maestros de las artes marciales, Ip Man (Tony Leung) -quien fuera maestro del ya mítico Bruce Lee- y Gong Er (Zhang Ziyi). A su vez, sirve como muestra de los conflictos acontecidos en China en la primera mitad del siglo pasado.


El regreso a la pantallas de Wong Kar-Wai se ha hecho esperar, y es que este proyecto le ha obligado a dedicar hasta cuatro años de su trabajo. La técnica del realizador Chino y su perfeccionismo hicieron que incluso necesitara semanas de trabajo para rodar un único plano. 

The Grandmaster no es un biopic corriente, ni tampoco un relato de época. En esta película, el estilo del cine oriental de artes marciales se entremezcla, se fusiona e incluso se funde con el cine característico de su autor. 

Dicha unión nos lega una obra de marcado carácter visual e impresionista, que puede ser considerada una obra maestra desde el punto de vista estrictamente técnico.


El poético modo en que Kar-Wai nos cuenta esta historia, con sus elegantes movimientos de cámara, sus recargados escenarios que se permutan con el uso barroco del color, el estudio de los detalles y la perfecta fotografía, resulta deslumbrante.

Como decíamos, la narración se sustenta en distintos episodios -a menudo obviando el factor tiempo- de la vida de dos artistas marciales de la época, especialmente centrados en Ip Man -interpretado por un soberbio Tony Leung-. Probablemente, la concepción unitemporal del cine de este realizador dificulte la comprensión de los hechos, restando coherencia a la narración, pese a que ello aporte mucho a la poética narrativa de la que hablábamos. 

Ip Man junto a su célebre alumno Bruce Lee 

Las escenas de lucha, perfectamente coreografiadas, están rodadas con suma delicadeza, y por momentos recuerdan a una bella danza. Puro arte. Además, debemos comentar que en varios casos el director utiliza las inclemencias meteorológicas en estas luchas, que resultan simplemente impresionantes. 

En conclusión, una reflexión sobre el paso del tiempo y el arte marcial que contiene todas las virtudes del cine de Wong Kar-Wai pero que resulta imperfecta desde el punto de vista narrativo.