• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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02 junio 2015

El puente (Die Brücke, 1959) de Bernhard Wicki



"La guerra es dulce para aquellos que nunca la han experimentado"

Erasmo de Rotterdam


Alemania, primavera de 1945. En una pequeña población del oeste de la geografía germánica un grupo de muchachos y sus madres conviven con la incertidumbre de cual será su destino, pues la situación del Imperio Nazi es límite y ya no quedan hombres para defender las posiciones del eje. Esto hace que los niños capaces de llevar un arma sean llamados a filas, ante la desesperación de sus madres.


Estremecedor y arduo filme antibelicista que denuncia unos hechos acaecidos en Abril de 1945, cuando el ejército Nazi se encontraba ya derrotado, con las tropas aliadas ocupando territorio alemán en el este y el oeste, y aún así defendió cada población hasta las últimas consecuencias, llamando a filas si era necesario a muchachos de apenas dieciséis años.  

Bernhard Wicki, más conocido por su faceta de actor y por haber dirigido los episodios alemanes de la superproducción Hollywoodiense El día más largo (The Longest Day, 1962) -que narraba el famoso desembarco de Normandía desde el punto de vista de los dos contendientes- dirige aquí su obra maestra, un filme reposado y bien construido que además de narrar los horrores de la guerra -que se hacen el doble de terribles al tener como víctimas a simples muchachos- responde a numerosas cuestiones sobre la sociedad alemana de la época.


El filme se estructura en dos partes bien diferenciadas: La primera nos narra la vida en el pueblo antes de que este sea atacado por los aliados. Este es un tramo del metraje sumamente interesante. En él, conocemos a los protagonistas de la historia -simples muchachos que van a la escuela, juegan entre ellos, hacen gamberradas como beber alcohol a escondidas o flirtean con chicas- y a sus familias, hecho que nos permite profundizar en el carácter de cada uno de ellos y realizar una detallada fotografía de la sociedad alemana en los últimos meses de la guerra. 

La mayor parte de los muchachos han perdido a sus padres, y los que no tampoco guardan una especial relación con ellos. La mayor parte de las madres sufren por el trágico destino que se les avecina, especialmente al ser conscientes que sus hijos podrían terminar en el frente. La excepción está en la familia más acomodada del pueblo, una familia de oficiales donde el orgullo de la raza aria se hace más patente que en ningún otro lugar. Los chicos, por otra parte -y esta es la clave de la historia- se encuentran ilusionados con la idea de ser llamados a filas. Sueñan con servir a su gran patria y convertirse en héroes, ajenos a los horrores que supone entrar en combate y que más tarde descubrirán.

La segunda parte es aquella que narra los sucesos desde que los chicos dejan atrás sus familias para incorporarse al servicio militar. Tras un solo día de instrucción, se ven obligados a entrar en acción por la urgencia de la invasión americana, pero un general, en vista de que no podrán hacer frente a la primera línea de fuego, los envía a la retaguardia a cubrir, por pura coincidencia, el puente que da entrada a su población. Este no será, sin embargo, un buen refugio para ellos.

    
En definitiva, un filme desgarrador que gracias al buen trabajo realizado con sus personajes y a la contextualización histórica consigue involucrar al espectador en el conflicto que termina deviniendo. El puente es un firme alegato en contra de todo aquello que supone una guerra y que Wicki, nacido en 1919, conocía bien, pero también es una película histórica que pone en relieve la influencia que el fascismo tiene en los jóvenes y en las actitudes que estos toman. Una historia tremenda que merece ser reivindicada.






16 abril 2014

Fitzcarraldo (ídem, 1982) de Werner Herzog




"Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible"

Hermann Hesse


Brian Fitzgerald "Fitzcarraldo" (Klaus Kinski) es un excéntrico hombre de negocios irlandés que ha perdido toda su fortuna debido a sus cuantiosas inversiones en negocios imposibles. En esta ocasión, ha decidido construir una ópera en un pequeño pueblo peruano a orillas del Amazonas. El único apoyo con el que cuenta es el de su esposa (Claudia Cardinale), por lo que necesitará una empresa previa que le ayude a obtener el capital necesario. Su plan consiste en la explotación de una zona rica en bambú pero inaccesible geográficamente. Sus alocadas ideas parecen no tener fin cuando se decide a transportar un gran barco fluvial de un río a otro cruzando la cima de una montaña.


Del peculiar y excéntrico tándem formado por Werner Herzog y Klaus Kinski surgieron algunas de las más destacables obras cinematográficas de los setenta y ochenta. Entre ellas, destacan Aguirre, la cólera de dios (Aguirre der Zorn Gottes, 1972), Nosferatu, vampiro de la noche (Nosferatu: Phantom der Nacht, 1979) y la película que aquí tratamos, Fitzcarraldo. 

Cabe decir, empero, que Klaus Kinski no formaba parte del proyecto inicial, pero la baja por enfermedad de Jason Robards forzó la contratación del primero. Otro aspecto digno de mención es la participación inicial de Mick Jagger en el rodaje, concretamente en un rol secundario pero de cierta relevancia argumental. Debido a los continuos retrasos en el rodaje, Jagger acabó por abandonarlo como consecuencia de sus compromisos con los Rolling Stones. Si conocen mínimamente la figura de Herzog, no les sorprenderá que les diga que éste volvió a iniciar todo el procedimiento de grabación tras cada uno de estos escollos. 


Tratando ya aspectos más concretos del filme, debemos destacar el carácter obsesivo de su protagonista -hecho característico del cine del director bávaro- y el hiperrealismo de la cinta, que ofrece momentos de corte documental -Herzog realizó a la práctica aquello que nos muestran en el filme. No hay efectos especiales en Fitzcarraldo, realmente subieron un eneorme barco por una montaña mediante un complejo sistema de poleas, resultando varios trabajadores heridos. Además, la aparición de auténticos indígenas en el filme dota de mayor realismo -si cabe- al conjunto. 

Naturalmente, los costes de la producción fueron muy elevados y los problemas durante el rodaje fueron incontables. Además de la complejidad de aquello que trataban de lograr, hay que añadir el fuerte carácter de Kisnki, que fue un inconveniente para todo el mundo. Y es que el carácter obsesivo del protagonista no deja de ser un reflejo de la personalidad del director e incluso del propio Kinski.


En definitiva, una aventura inolvidable de la que se pueden extraer distintas lecturas y que sin duda supuso un logro sin igual para todos aquellos que participaron en dicha empresa. Un clásico imprescindible de los ochenta.