• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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10 febrero 2015

Sangre fácil (Blood Simple, 1984) de Joel Coen



"El crimen hace iguales a todos los contaminados por él"

Marco Anneo Lucano


La historia se sitúa en Texas. Allí, una joven (Frances McDormand) que está casada con el propietario de un local (Dan Hedaya) se convierte en la amante de uno de sus empleados (Joh Getz). Al enterarse de la situación gracias a un detective privado (M. Emmet Walsh), el marido de ésta preparará un plan para asesinarlos a ambos. 


Sangre fácil fue el exitoso debut en las grandes pantallas de los hermanos Coen, una de las parejas de cineastas más celebradas del panorama cinematográfico actual. Tras ser rechazado por todos los grandes estudios de Los Ángeles, los hermanos de Minnesota consiguieron distribuir su primer trabajo en los Festivales de Nueva York y Toronto, cosechando éxito tras éxito hasta llevarse el Gran Premio del Jurado en Sundance. 

Con aires del mejor cine negro -un guión enrevesado, asesinatos, un trágico romance, los constantes claroscuros, etc.- Blood Simple destaca especialmente por la atmósfera que acompaña a toda la historia, que más allá de esto no presenta demasiadas novedades respecto a los thrillers clásicos -a parte de un par de malentendidos entre los personajes principales que propician diversos giros del guión. Como decimos, todos los elementos se conjugan a la perfección para crear una densa, trágica y patética atmósfera que ensalza el trabajo de cámara -siempre excelente, como se ha podido comprobar posteriormente- de Joel Coen. A todo ello contribuyen sobremanera la fotografía de Barry Sonnenfeld -habitual colaborador de los hermanos- y la melancólica música de Carter Burwell.

  
Pese a la excelencia visual del filme, podríamos achacarle algunos defectos en el irregular desarrollo de la historia, que son los que impiden que hablemos de una cinta de absoluta referencia. Aunque la base del guión es buena y la película contiene escenas para el recuerdo -como aquella de casi quince minutos de duración en que Ray, el amante, transporta el cuerpo de Julian, el marido, dispuesto a enterrarlo y se da cuenta de que aún está vivo, todo ello sin el uso de palabras, solo cine en estado puro y tensión a raudales-  el interés de la trama es irregular y los Coen no consiguen la continuidad que si tendrían algunos de sus posteriores filmes.



Con todo, Sangre fácil nos parece un notable filme que posee esa distintiva capacidad de gravarse en la retina del espectador y obligarlo a dar vueltas sobre él una y otra vez. Sus personajes, cuyo trágico destino parece anunciarse desde el primer momento, vagan por la vida sin un destino claro, incapaces de dominar sus emociones y establecerse un camino propio, lejos de todas las oscuras circunstancias que les atan a ese lúgubre local tejano. 

En definitiva, un filme nada desdeñable que iniciaba la exitosa trayectoria de dos cineastas que se mantuvieron en los más alto del cine estadounidense a finales del Siglo XX.






11 octubre 2014

Fargo, la serie



Cuando supimos la noticia de que se iba a realizar una serie basada en la película de los hermanos Coen, a muchos se nos hizo la boca agua, y es que pocas películas en los últimos 20 años han conseguido una ambientación y una trama similar. Noah Hawley ha sido el encargado de realizar esta interesante y difícil tarea, pues la sombra de los Coen es muy alargada. Los propios Coen también participan de manera testimonial encargándose de la producción ejecutiva.

La serie la protagonizan Lester Nygaard, interpretado por Martin Freeman (que está en un momento dulce en su carrera) y Lorne Malvo cuyo papel es realizado magníficamente por Billy Bob Thornton. Lester es un vendedor de seguros cuya vida es un desastre: su mujer lo menosprecia, su hermano tiene una vida mucho más satisfactoria y para colmo se reencuentra con un abusón del colegio. A Lester todo parece irle del revés hasta que conoce a Lorne Malvo, un sicario que trastocará su vida. El otro grupo de personajes principales lo forman los policías Molly Solverson y Gus Grimly, un curioso tándem que aúnan inocencia y agudeza.



Uno de los grandes puntos favorables de la serie es ese humor negro tan característico de los hermanos Coen, en este aspecto Billy Bob Thornton es donde más brilla como actor, su personaje Lorne Malvo es un camaleónico sicario con un sentido del humor muy peculiar.

La acción se sitúa en Bemidji, una pequeña ciudad de Minnesota, siempre nevada. Aquí es dónde también se nota la influencia de los Coen, pues algunos planos parecen calcados de la película con predominancia del color blanco con tintes de rojo sangre.

También es muy destacable la serie de tramas secundarias de la serie, y es que esta bifurcación del guión nos permite ver en escena personajes tan pintorescos como una pareja de asesinos en los que uno de ellos es sordo  y el otro habla por él, o un jerente de un supermercado que consiguió su fortuna de una manera poco convencional y que cree fervientemente en dios desde ese suceso.

La dirección corre a cargo de distintos directores en cada capítulo pero siempre bajo la dirección de Noah Hawley, mediante un uso de la cámara eficaz y de forma vistosa a la vez consigue tejer una tela de araña en la que el espectador se queda fácilmente atrapado. La serie consta de 10 capítulos de una hora de entre 50 y 60 minutos por capítulo. Pese a eso, gracias a la intensidad de cada capítulo no hay momentos intrascendentes ni capítulos de relleno que tanto abundan en la televisión actual.

Fargo ha sido la sorpresa agradable de la temporada televisiva y consiguió dos premios Emmy's en su última edición: mejor miniserie y mejor dirección en miniserie. Los premios a la actuación fueron para los protagonistas de Sherlock (Benedict Cumberbatch y el propio Martin Freeman). Por todo esto recomendamos que vean esta serie, tanto si han visto la película como si no. La confrontación con True Detective la dejamos para otro día.