• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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04 marzo 2014

El Dorado (ídem, 1966) de Howard Hawks



"Soy tan cobarde que hasta que no tengo un buen guionista no quiero hacer una película"


Howard Hawks


Bart Jason (Edward Asner) ofrece un trabajo a Cole Thornton (John Wayne), pero éste lo rechaza porque dicho trabajo le obligaría a enfrentarse a un antiguo amigo -el sheriff de El Dorado J.P. Harrah (Robert Mitchum). Unos meses después, Thornton descubre que un reputado pistolero ha aceptado el trabajo y decide viajar, en compañía del carismático Mississipi (James Caan), hacia la ciudad en conflicto.


El Dorado es una variante de la temática ya enunciada en Río Bravo que en ningún caso debería considerarse un remake. Este western clásico oscila entre las reminiscencias del glorioso pasado del género y los nuevos tiempos que se avecinan. Este "conflicto" generacional se puede observar perfectamente reflejado en los personajes del film: Dos titanes de la interpretación (Mitchum y Wayne) que empiezan a ser viejas glorias, junto a un joven James Caan e incluso una mujer pistolera (Michele Carey). 

La película posee todas las virtudes características del cine de Hawks; ritmo elevado, alternancia entre situaciones cómicas -algunas de ellas antológicas- y momentos de gran tensión dramática, una historia de amor a golpes etc.


La película posee también ese sentido aventurero tan Hawksiano que inunda la historia de emociones encontradas e interés en su desarrollo. El maestro de Indiana dirige con sabiduría y su talento natural a este magnífico reparto y demuestra el porque es considerado uno de los mayores genios del género.

La música de Nelson Riddle acompaña una acción que encuentra su momento culminante en un poético y sentido final, en el que los dos veteranos amigos se pasean en muletas -debido a sus heridas- con orgullo y un elevado sentido de la dignidad por las calles de El Dorado.


Son muchas las escenas y los personajes sobre los que podríamos extendernos, pero lo mejor será que disfruten ustedes mismos de esta maravillosa obra, legado de uno de esos cineastas que hacen tan grande el cine.