• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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26 abril 2015

Las diez obras maestras del cine negro clásico




El Cine Negro o noir cinema es uno de los géneros más populares y prolíficos de la historia del cine, y aunque su producción se focalizó entre los años treinta y sesenta, su influencia se hace notar en el cine moderno y en la mayoría de directores que han abordado las temáticas propias del género desde una perspectiva más personal, en lo que ha sido denominado "cine neo-noir". Se escriben líneas y más líneas acerca de este género a diario, tanto en revistas como en libros especializados, así que no es nuestra intención exponer sus principales características formales o argumentales, sino aportar nuestra opinión acerca de cuales son los títulos más destacables del mismo. A continuación encontraran, en orden cronológico, las diez cintas que marcaron, a nuestro entender, las décadas de apogeo del mismo, es decir, desde los orígenes del negro en los años treinta, hasta los años de máxima expresión, los cincuenta. En esta selección se han tenido en cuenta únicamente las películas realizadas entre 1930 y 1959, prescindiendo del neo-noir, que seguro nos ocupará otro día, y de aquellas cintas que toman características del género pero que se alejan de él en otros muchos aspectos. Aquí tienen, por lo tanto, las diez obras maestras del cine negro clásico: 


- Scarface, el terror del hampa (Scarface, 1932) de Howard Hawks & Richard Rosson


La famosa historia sobre un don nadie que gracias a sus malas artes y escasos escrúpulos consigue ascender a lo más alto del mundo del hampa tiene su origen en este brillante filme de Howard Hawks y Richard Rosson, que hoy es recordado no sólo como una obra maestra del cine de gángsters, sino como una de las cintas que iniciaron y sentaron las bases del género que aquí tratamos. El remake que Brian De Palma realizó en los ochenta con Al Pacino interpretando a Tony Montana -en el filme de Hawks es Paul Muni quien interpreta a Tony Camonte- es más recordado que la película original, pero es claramente inferior en todos sus aspectos. 


-Los violentos años veinte (The Roaring Twenties, 1939) de Raoul Walsh 


Una de las grandes obras maestras de los años treinta versa, curiosamente, sobre la década anterior, los "felices veinte". Igual que ocurría en Scarface, la película narra la ascensión de un joven a lo más alto de la esfera criminal. En este caso, se trata de un veterano de guerra interpretado por James Cagney  que aprovecha la famosa prohibición del alcohol en los Estados Unidos para hacer el más grande de los negocios. También destaca la presencia de Humphrey Bogart en un papel secundario, actor que más tarde seria uno de los iconos del género.


-Perdición (Double Indemnity, 1944) de Billy Wilder


Billy Wilder es mayormente recordado por sus hilarantes comedias, pero lo cierto es que su gran aportación artística al cine fueron las incursiones que hizo en el género negro, donde demostró todo su talento tras las cámaras y nos legó joyas de valor incalculable. La más notable de todas ellas fue Perdición, una cinta que se aleja del mundo de la mafia y desarrolla una historia de traiciones y crímenes propiciados por una femme fatale. También otros elementos, como la narración en off del protagonista, la erigen como un filme perfectamente ajustado al género.


-Perversidad (Scarlet Street, 1945) de Fritz Lang


Si hay un indiscutible maestro del género que aquí nos ocupa, ese es Fritz Lang. El cineasta germano realizó incontables incursiones en el noir, además de sentar sus bases cuando aún trabajaba en Alemania. Perversidad es una de esas obras maestras que dirigió con insultante facilidad -en aquella época Lang dirigía al menos un filme al año- y que cumplen con la práctica totalidad de los requisitos exigidos a un filme "negro".


-Retorno al pasado (Out Of The Past, 1947) de Jacques Tourneur


Considerada por la crítica como una de las mejores películas americanas de la historia y como la obra cumbre del cine negro, de lo que no cabe duda es de que Retorno al pasado es, tanto en el sentido argumental como formal, la cinta que más se ajusta a los cánones del susodicho género. Hay de todo en ella: Un detective, una voz en off, una femme fatale, crímenes, misterio, giros inesperados etc. 



-El tercer hombre (The Third Man, 1949) de Carol Reed


Esta fascinante cinta es la gran aportación británica al género noir. Se suele apuntar a que su director, Carol Reed, cuyo talento es indiscutible, contó con la ayuda tras las cámaras de Orson Welles, quien participa en el filme como actor, aunque es difícil saber hasta que punto influyó en su trabajo. La realidad es que este filme es inolvidable tanto por su pegadiza banda sonora como por sus expresionistas imágenes, sencillamente inigualables. Además, el reparto cuenta con una serie de nombres mayúsculos de la interpretación: Joseph Cotten, Alida Valli, Trevor Howard o el propio Orson Welles. 


-Los sobornados (The Big Heat, 1953) de Fritz Lang


Entre 1953 y 1954 Fritz Lang realizó dos obras maestras contando con la misma pareja de protagonistas: Glenn Ford y Gloria Grahame, Los sobornados fue la primera de ellas y es la que más se ajusta a los cánones del cine negro. La investigación del Sargento Bannion para desarticular una banda mafiosa encontrará incontables obstáculos en esta imprescindible joya del cine de los cincuenta. Posiblemente, la mejor película rodada por Lang en Estados Unidos.


-Deseos Humanos (Human Desire, 1954) de Fritz Lang 


Esta infravalorada joya del cine, basada en la obra de Émile Zola e inspirada por la cinta de Jean Renoir La bestia humana (La bête humaine, 1938), es el filme al que hacíamos alusión al hablar de Los sobornados. Con los mismos protagonistas pero una historia más íntima y alejada de los focos de la gran ciudad y el mundo de la mafia, Lang construye un escalofriante e intenso drama sencillamente memorable.


-Rififi (Du rififi chez les hommes, 1955) de Jules Dassin 


Jules Dassin tuvo que exiliarse de su país de nacimiento, los Estados Unidos, debido a su pasado de militancia Comunista. En los años del Macarthismo, ser de izquierdas y trabajar en Hollywood era ciertamente difícil, así que Dassin viajó al viejo continente, donde dirigió algunas de sus mejores películas. Rififi es su obra cumbre, y aunque quizá no se ajuste argumentalmente a los preceptos del noir, si que lo hace a nivel formal, y de que manera. En opinión de quien escribe estas líneas, Rififi es el mayor hito del género y del cine de robos y atracos.


-Sed de mal (Touch of Evil, 1958) de Orson Welles


Este clásico de Orson Welles nunca puede faltar en una lista como esta. Se trata de un ejercicio de estilo impecable que eleva un guión irregular a base de técnica, planificación y mucho talento delante y tras las cámaras. Sed de mal es una de las mejores películas de Orson Welles y uno de los grandes clásicos del Hollywood de los cincuenta.



22 mayo 2014

La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938) de Howard Hawks




¿Cómo es posible que le ocurran todos estos disparates a una misma persona?



David Huxley (Cary Grant) es un tímido paleontólogo que está a punto de terminar una reconstrucción del esqueleto de un brontosauro y de casarse con su secretaria. Para concluir su proyecto necesita un mecenas, por lo que acude a una partida de golf con el abogado de una millonaria. Allí conoce a Susan Vance (Katharine Hepburn), una joven impulsiva y caprichosa que no dejará de hacerle la vida imposible.


Alocada comedia con un ritmo arrollador que se ha convertido en un clásico entre los clásicos dentro del género de la screwball comedy. Las disparatadas situaciones en que se encuentran los protagonistas -lidiar con un leopardo, encontrar un hueso milenario enterrado por el perro de Susan, etcétera- parecen destinadas al absurdo, pero Hawks consigue dotarlas del más simple realismo, convirtiendo esta irrefrenable aventura en un duradero referente en el que todavía hoy los guionistas y cineastas cómicos se inspiran.

Pese a que La fiera de mi niña resultara un fracasó de taquilla en su día, no cabe duda de que el tiempo ha jugado a su favor, pues hoy es considerada unánimemente como una de las mayores obras maestras del cine estadounidense. El gran cómico Harold Lloyd, por ejemplo, declaró que ésta era la comedia mejor construida de la historia.


No le faltaba razón; Hawks impregna a la narración el ritmo frenético pero racional adecuado, el guión está repleto de líneas brillantes y las maravillosas interpretaciones del dúo protagonistas se ven perfectamente acompañadas por un notable elenco de secundarios. 

El desenlace del filme puede resultar previsible, tratándose de una comedia romántica clásica. Los antagónicos protagonistas, que han mantenido una relación de amor-odio durante toda la película acaban abrazados en lo alto de la grúa del museo. Eso si, a sus pies, el enorme brontosauro al que David a dedicado cuatro años de trabajo, se derrumba. 


Son muchos los momentos destacables de La fiera de mi niña: El primer encuentro en el campo de golf, la cena con la tía Elizabeth en la que David no pierde de vista a George (el perro), la tremenda confusión que lleva a buena parte de los personajes a la cárcel....

Poco más se puede añadir, hablamos de una de las comedias más influyentes de la historia del cine cómico, por lo que debemos animarles a pasar un rato delicioso con un filme inolvidable.






04 marzo 2014

El Dorado (ídem, 1966) de Howard Hawks



"Soy tan cobarde que hasta que no tengo un buen guionista no quiero hacer una película"


Howard Hawks


Bart Jason (Edward Asner) ofrece un trabajo a Cole Thornton (John Wayne), pero éste lo rechaza porque dicho trabajo le obligaría a enfrentarse a un antiguo amigo -el sheriff de El Dorado J.P. Harrah (Robert Mitchum). Unos meses después, Thornton descubre que un reputado pistolero ha aceptado el trabajo y decide viajar, en compañía del carismático Mississipi (James Caan), hacia la ciudad en conflicto.


El Dorado es una variante de la temática ya enunciada en Río Bravo que en ningún caso debería considerarse un remake. Este western clásico oscila entre las reminiscencias del glorioso pasado del género y los nuevos tiempos que se avecinan. Este "conflicto" generacional se puede observar perfectamente reflejado en los personajes del film: Dos titanes de la interpretación (Mitchum y Wayne) que empiezan a ser viejas glorias, junto a un joven James Caan e incluso una mujer pistolera (Michele Carey). 

La película posee todas las virtudes características del cine de Hawks; ritmo elevado, alternancia entre situaciones cómicas -algunas de ellas antológicas- y momentos de gran tensión dramática, una historia de amor a golpes etc.


La película posee también ese sentido aventurero tan Hawksiano que inunda la historia de emociones encontradas e interés en su desarrollo. El maestro de Indiana dirige con sabiduría y su talento natural a este magnífico reparto y demuestra el porque es considerado uno de los mayores genios del género.

La música de Nelson Riddle acompaña una acción que encuentra su momento culminante en un poético y sentido final, en el que los dos veteranos amigos se pasean en muletas -debido a sus heridas- con orgullo y un elevado sentido de la dignidad por las calles de El Dorado.


Son muchas las escenas y los personajes sobre los que podríamos extendernos, pero lo mejor será que disfruten ustedes mismos de esta maravillosa obra, legado de uno de esos cineastas que hacen tan grande el cine.