• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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04 junio 2014

La huelga (Stachka, 1924) de Sergei M. Eisenstein




"La fuerza de la clase obrera es la organización. Sin organización de masas, el proletario es nada. Organizado lo es todo. Estar organizado significa unidad de acción, unidad de actividades prácticas"

Lenin


En la Rusia zarista, los obreros de una importante empresa planean una huelga. La situación se vuelve más turbulenta aún cuando un camarada es acusado injustamente de un robo y decide suicidarse. Los capitalistas al mando de la fábrica tomarán medidas políticas y represivas para conseguir que los proletarios vuelvan al trabajo. 


La huelga fue el primer largometraje dirigido por el maestro Eisenstein, y pretendía iniciar un seguido de películas que describieran los procesos de la revolución rusa, proyecto que jamás se completó. La película se inicia con la cita de Lenin recogida en el encabezado y se divide en seis partes que describen los diferentes momentos de la huelga.

En primer lugar, presenciamos el auge del sindicalismo y las teorías Marxistas-Leninistas entre los proletarios. A su vez, observamos como los empresarios infiltran a espías entre sus trabajadores para recibir información de primera mano e intentar boicotear sus actos. A continuación, y tras el suicidio de un camarada por las circunstancias ya expuestas, se produce la revuelta y se inicia la anunciada huelga.

Poco después, asistimos a las dificultades de los huelguistas para subsistir sin su trabajo. Cuando la asamblea redacta las demandas (jornada laboral de ocho horas, un aumento de sueldo del 30% etc.), la respuesta de los empresarios resulta burlesca. Sin ninguna intención de ceder o negociar, activan un plan para boicotear las reuniones obreras incendiando una casa de vinos y así justificar las cargas policiales.


Eisenstein contrapone el esfuerzo colectivo de los obreros con la despreciable actitud de los capitalistas, unos seres inhumanos que solo piensan en su beneficio privado y actúan ajenos a toda sensibilidad humana. La fuerte presencia de las concepciones Marxistas ha hecho que La huelga sea considerada generalmente -al igual que toda la obra de Eisenstein- como mera propaganda ideológica del régimen Soviético, obviando que la muestra de una determinada concepción del mundo y la política se encuentra inherente en cualquier filme o expresión narrativa.

Lo que más se recuerda de La huelga es su trágico final, en el que Eisenstein, haciendo uso de sus innovadoras teorías acerca del montaje -el famoso montaje de atracciones- muestra la escena del brutal genocidio cometido contra los obreros intercalada con el sangriento sacrificio de un buey. 


Otro ejemplo de este montaje de atracciones -que Eisenstein inició en esta película y que siguió desarrollando en sus siguientes trabajos, influenciando a generaciones y generaciones de cineastas- lo encontramos en el estallido de la huelga, en una escena en la que vemos como tres obreros cruzan sus brazos a la vez que una rueda deja de girar. Sin los proletarios, la fábrica se para.

Sin duda Eisenstein depuró sus técnicas y concepciones con los años, creando auténticas obras maestras que hoy son mucho más recordadas que su ópera prima, pero La huelga no es un trabajo desdeñable, ni mucho menos. Estamos ante una obra que rompió moldes y anunció la llegada de un genio y un nuevo modo de hacer cine. 






13 abril 2014

Las diez mejores películas de Buster Keaton





1- El moderno Sherlock Holmes (Sherlock Jr., 1924) 


Sherlock Jr. es uno de los filmes más influyentes de la historia del cine. Repleta de inventiva y humor, Keaton da rienda suelta a su talento mediante el sueño de su protagonista, avanzándose en la técnica y la práctica varias décadas a su tiempo. 




2- El maquinista de la general (The general, 1926)


Considerada generalmente como la gran obra maestra de Buster Keaton, El maquinista de la general es sin duda una lección magistral de planificación, montaje y ritmo narrativo. Un viaje en tren delirante que se convirtió rápidamente en uno de los grandes hitos del cine mudo. Memorable.




3- Siete ocasiones (Seven chances, 1925)


Dividida en dos partes bien diferenciadas; asistimos en cada una de ellas a un registro del humor de Buster Keaton: En la primera apreciamos un humor reposado, de pequeños gestos, mientras que en la segunda gozamos de una de las más frenéticas exhibiciones atléticas del gran Buster mediante una surrealista persecución que forma parte de los anales de la historia. Una obra maestra en toda regla.




4- El héroe del río (Steamboat Bill, Jr., 1928) 


Buster Keaton se enfrenta a un huracán es una cinta repleta de efectos especiales perfectamente logrados y que incluye algunas de las secuencias más geniales de su director. Los riesgos físicos que tomaba Keaton se ejemplifican perfectamente en este largometraje. 




5- El cameraman (The cameraman, 1928)


Relato encantador que puede entenderse como una declaración de amor hacia la cámara. Los gags se suceden en las situaciones más inesperadas en el filme más romántico que dirigió Keaton. Su última obra maestra. 




6- El navegante (The Navigator, 1924)


Imaginación y humor en alta mar. Muchos de los cortometrajes de Buster Keaton guardaban una estrecha relación con el mundo marítimo y El navegante fue la culminación de los mismos en forma de largo. Keaton y su enamorada perdidos en medio del océano. La diversión está servida. 




7- La ley de la hospitalidad (Our Hospitality, 1923)


Disputas familiares y líos amorosos llevan al protagonista de esta película a encontrarse frente a la muerte y sus verdugos. La ley de la hospitalidad fue uno de los primeros largometrajes que dirigió Buster Keaton y, vista a día de hoy, se puede apreciar que es la precursora de un lenguaje que se encumbraría pocos años después.




8- El colegial (College, 1927)


El colegial no es uno de los trabajos más brillantes de Keaton, pero posee escenas de un humor visual realmente destacables. Además, ver a Buster en un campus universitario tratando de impresionar a su chica no tiene precio.




9- Las tres edades (Three ages, 1923)


Buster Keaton realiza una parodia de Intolerancia (Intolerance, 1916) de David W. Griffith y sitúa una misma historia en tres épocas completamente distintas: La edad de piedra, el esplendor de Roma y la actualidad (allá por los años veinte, claro). El resultado fue un apabullante éxito que auguraba el gran futuro de su director.




10- El boxeador (Battling Butler, 1926)


La total ineptitud de pamplinas con los guantes era de preveer. El problema está en que debido a una confusión se verá obligado a subirse al ring. Una obra menor pero perfectamente apreciable. 


10 abril 2014

Los diez mejores cortometrajes de Buster Keaton





1- Una semana (One week, 1920) 


El cortometraje más memorable -que ya es decir- de Buster Keaton. En él, una pareja de recién casados trata de construir su casa prefabricada, pero el resultado final no será el deseado. Un perfecto ejemplo de la "concepción arquitectónica" del humor del gran Keaton.




2- El gran espectáculo (The play house, 1921) 


Rocambolesca historia en la que Keaton hace gala de su enorme imaginación y rompe esquemas mediante sueños, personajes que se repiten y unas hermanas gemelas que no dejan de confundir al protagonista. Brillante.




3- La casa eléctrica (The electric house, 1922) 


Otro ejemplo del ingenio arquitectónico y la destreza de Keaton en la planificación y la escenografía. Además de ser trepidante y divertida, la cinta se puede interpretar como una ridiculización de los nuevos artefactos electrónicos de la época.





4- Vecinos (Neighbours, 1920)


Comedia romántica en la que Keaton juega con los espacios presentando a dos vecinos jóvenes y enamorados separados por la valla que divide sus respectivas propiedades. De gran ingenio, Vecinos es uno de los cortos más reconocibles de su autor.




5- El chivo (The Goat, 1921) 


El chivo es uno de los muchos filmes de Buster Keaton que se fundamentan en una disparatada y frenética persecución. En este caso concreto, se debe a la confusión del protagonista con un famoso forajido apodado "Dead shot Dan". 




6- El espantapájaros (The scarecrow, 1920) 


Imaginativo e innovador, El espantapájaros es uno de los cortometrajes más divertidos del gran Buster. Nuevamente bajo un pretexto romántico, se presenta una cruda rivalidad entre dos jóvenes jornaleros que da pie a secuencias de gran potencial artístico.




7- Pamplinas nació el día 13 (Hard luck, 1921) 


Al quedarse sin trabajo Buster trata de suicidarse bebiendo una botella de veneno, pero ésta en realidad contiene alcohol. Bajo este pretexto, la película presenta una serie de sucesos hilarantes, incluyendo un prodigioso final que se creía perdido y fue recuperado recientemente en unos archivos rusos.




8- El guardaespaldas (High Sign, 1921)


En su incesante búsqueda de empleo, Buster se ve involucrado accidentalmente con una banda de criminales. Cuando recibe la orden de asesinar a un hombre de negocios, el propio Keaton se convierte en el guardaespaldas de éste y su hija. Pese a que se dice que el director no quedó muy satisfecho con el resultado, High Sign se ha convertido en uno de sus mayores clásicos.




9- Las relaciones con mi mujer (My wife's relations, 1922) 


Debido a su duración -30 minutos- se suele considerar Las relaciones con mi mujer como un mediometraje, pero nos vemos con la obligación de incluirlo en esta lista, pues pocos filmes de Buster Keaton provocan tantas carcajadas como este. Un matrimonio accidental, una mujer irlandesa y sus cuatro hermanos.... Imagínense al pobre Buster en ese atolladero. 




10- Pamplinas y los fantasmas (The haunted house, 1921)


Aquí encontramos uno de los gags más desternillantes de Buster Keaton. Los elementos del mismo son un banquero despistado, un montón de billetes y un bote de pegamento. Suena tópico e infantil, pero quizá se deba a la cantidad de veces que otros cómicos han imitado al maestro Keaton, ¿no creen? 


14 diciembre 2013

El circo (The circus, 1928) de Charles Chaplin



"Algo hay tan inevitable como la muerte, y es la vida."

Charles Chaplin


Charlot (Charles Chaplin), es acusado por la policía de un robo que no ha cometido. Debido a esto, se inicia una delirante persecución que acabará por llevar al protagonista a un circo en plena decadencia, donde será contratado gracias a sus dotes humorísticas. Allí se enamorará de una joven (Merna Kennedy) que al mismo tiempo se verá conquistada por el trapecista de la compañía.


El circo fue el último film que realizó Charles Chaplin en la década de los años veinte, y a su vez es una de sus obras más divertidas y graciosas. El personaje de Charlot vive en él mil y una peripecias, como de costumbre, y sufre una historia de desamor realmente sobrecogedora.

En el tramo final del film, Charlot sacrifica sus propios deseos y su amor hacia la protagonista pensando en el bien común y en la felicidad de los demás. Así, acaba por unir a su enamorada y al trapecista (Harry Crocker) en un feliz matrimonio, aceptando su solitario destino con la satisfacción de haber hecho aquello que era lo correcto.


Ésta es una lección más del humanismo que desprenden todos los films del extraordinario realizador londinense.

Nos encontramos ante uno de los trabajos con mayor ritmo e ingenio en la filmografía de Chaplin. La persecución inicial de la policía sobre el inocente Charlot, la delirante escena en la habitación de los espejos, el momento en que éste se encuentra encerrado en la jaula del león etc.

La secuencia final del film, en la que vemos al protagonista solo, dejado atrás por la compañía circense que se desplaza hacia un nuevo lugar, rodeado por la circunferencia de la que era la ubicación del circo, envuelto por una neblina de arena, es simplemente magnífico y sobrecogedor.


Él mismo, suele dar lugar a especulaciones sobre si Chaplin pretendía exponer visualmente cuales eran sus sentimientos sobre la llegada del cine mudo. Nosotros subrayamos dicha interpretación y además reafirmamos el éxito que obtuvo el director inglés en el sonoro. De haberlo sabido, seguro que su preocupación hubiese sido menor.

En conclusión, un excelente trabajo más de uno de los mayores mitos del séptimo arte, que destaca mucho más por sus cualidades humanas que puramente cinematográficas.






08 octubre 2013

Luces de la ciudad (City Lights, 1931) de Charles Chaplin



"A fin de cuentas, todo es un chiste."


Un vagabundo (Charles Chaplin), vive un sin fin de aventuras con el objeto de ayudar a una joven ciega de la que se ha enamorado perdidamente. Así, hará amistad con un multimillonario con tendencias suicidas que tan solo le reconocerá en estado de embriaguez, se verá envuelto en un combate de boxeo ante un temible adversario y será perseguido por la policía por ladrón. 


A mi entender, Chaplin realiza aquí una de sus mayores obras cinematográficas, pese a que "Luces de la Ciudad" no posee el trasfondo político y sociológico de otras de sus aclamadas obras maestras, como "El Gran Dictador" o "Tiempos Modernos" , estamos ante una de sus películas más divertidas, lo que la convierte en otra indiscutible obra maestra de este genio del humor.

Las aventuras y desdichas de Charlot se suceden en este film en el que el desgraciado personaje vive un amor idílico con una joven vendedora de flores ciega. Esta historia de amor imposible, mil y una veces repetida por parte de los cómicos del periodo silente del cine, sirve a Chaplin para arrancarnos sonrisas y carcajadas y traernos la sabia reflexión de que la felicidad no viene determinada por las posesiones materiales (recordemos que en el film aparece un millonario que trata de suicidarse repetidamente y en contraposición dos jóvenes en apuros económicos que mediante el amor mutuo encuentran la felicidad). 


Como siempre, Chaplin no se limita a dirigir y protagonizar el film; tanto el guión como la banda sonora original corrieron a su cargo. Virginia Cherrill y Florence Lee acompañaron a Chaplin en los papeles más destacados del reparto, y Rollie Totheroh y Gordon Pollock se encargaron de la notable fotografía.


Resulta indispensable destacar dos escenas en particular de esta película; las escenas correspondientes a las dos imágenes anteriores. En primer lugar, la escena de la cena, en que Charlot y su suicida amigo acuden a un restaurante completamente ebrios, y organizan un auténtico escándalo, provocando peleas y destrozando el mobiliario. En el segundo, la escena de la velada de boxeo, en la que el contrincante de nuestro protagonista (con el que había llegado a un acuerdo para amañar el resultado y repartir los beneficios) es sustituido por un tipo durísimo y sin ninguna compasión. En esta escena, tanto la coreografía de la lucha como la banda sonora adquieren una relevancia evidente. Estamos ante los dos momentos más hilarantes y divertidos del film, así como de la filmografía del maestro Chaplin.

En conclusión , una obra maestra más de uno de los mayores genios del humor del siglo XX, y uno de los directores más polifacéticos, y, en definitiva, más formidables de la historia del cine.