• Hay que estar bien alerta con todo intento de enmarcar un conflicto como es en este caso el de género, especialmente si se trata de uno con apariencia progresista.
  • La trabajadora actual vive en un mundo globalizado, víctima de la precariedad laboral y solo pudiendo sentirse parte de un proceso económico, sin una identidad cultural a la que aferrarse.
  • El sexo, el género, binario o no binario, fluido... tras el auge de luchas como la feminista o por la libertad sexual, muchas han sido las realidades de este tipo que se han puesto sobre la mesa.
  • Es importante retener 2 concepciones de la naturaleza del ser humano, la social, que constituye la base de la educación, y la política, que contribuye a la extensión de susodicha educación; porque, son 2 elementos fundamentales en la construcción y salud del sistema democrático.
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13 marzo 2015

Eyes Wide Shut (ídem, 1999) de Stanley Kubrick


"El mayor de todos los misterios es el hombre"

Sócrates


William Harford (Tom Cruise) es un médico neoyorquino cuya vida es aparentemente perfecta. Está casado con una bella mujer llamada Alice (Nicole Kidman) y tiene una hija pequeña. Todo se desploma al asistir a una fiesta de un respetado y poderoso amigo suyo (Sidney Pollack). En ella, marido y mujer flirtean con otras personas, hecho que les lleva a discutir acerca de su matrimonio. En este momento, Alice confesará que hace poco estuvo apunto de abandonar a su marido e hija por un completo desconocido.


Incapaz de asumir lo que su mujer le ha contado y corrompido por los celos, William iniciará una aventura nocturna dominada por el sexo y el erotismo. El misterio se descubrirá ante él cuando un antiguo compañero de la facultad le hable de unas fiestas secretas celebradas en una mansión de las afueras de la ciudad, donde un grupo de hombres y mujeres disfrazados dan rienda suelta a todas sus fantasías sexuales. El Doctor Harford conseguirá colarse en la exclusiva celebración, pero pronto será descubierto por los miembros de la secta. 

Último film dirigido por el legendario cineasta norteamericano Stanley Kubrick, quien murió antes de llegar a verlo estrenado. Aunque situado en la ciudad de Nueva York, el filme fue rodado en su mayor parte en el Reino Unido, por lo que los exteriores que vemos a lo largo del metraje son magistrales recreaciones de la gran ciudad. La película, como suele ocurrir en el cine de Kubrick, nos habla de temas universales: los celos, la confianza, el miedo, el deseo etc. La cinta fue inspirada por una obra de Arthur Schnitzler que permitió al cineasta y su colaborador Frederic Raphael construir un sólido guión en el que, realmente, escasean los acontecimientos, pues lo realmente importante se encuentra, en todo momento, en la psique de los protagonistas.


La película en su conjunto -pensada al milímetro, como no- se encuentra rodeada por un halo de misterio que no deja de ir in crescendo a lo largo del filme y que encuentra su punto culminante en la larga y brillante escena de la mansión, uno de los momentos más destacables del cine de Kubrick, que ya es decir. Tanto la magistral puesta en escena como el elaborado desarrollo del guión y los personajes de William y Alice elevan el filme a la categoría de obra maestra. La música, uno de los puntos fuertes de la película, corrió a cargo de Jocelyn Pook, y se encuentra acompañada por piezas de autores tan reconocidos como Dmitri Shostakovich, György Ligeti o Franz Liszt, en una nueva demostración de lo determinante que puede ser una buena selección musical -y uso de ésta- para la culminación de una obra cinematográfica. Stanley Kubrick siempre fue uno de los mejores en ello.


Son muchos los aspectos que podríamos destacar de Eyes Wide Shut. Por ejemplo, la labor de vestuario y la escenografía, el uso simbólico del color o las referencias intelectuales del film. En cuanto a sus escenas, más allá del momento álgido que supone la estancia del Doctor Harford en la mansión, podemos hacer alusión a la discusión matrimonial que inicia todo el conflicto, digna del mejor Bergman, a los paseos del protagonista por las oscuras calles neoyorquinas o a sus visitas a la tienda de disfraces, prácticamente surrealistas.

En definitiva, una fascinante obra maestra que se erigió, a nuestro entender, en una de las cintas de referencia de su aclamado director.


Muy a menudo las expectativas previas juegan una mala pasada a ciertos filmes, y ese mismo fue también el caso de Eyes Wide Shut, que fue considerada por la mayor parte de los críticos como una obra fallida y que fue igualmente rechazada por el público. Una injusticia sin igual. Estamos ante una obra indispensable de finales de siglo y resulta necesario reivindicarla. Como se suele decir, el tiempo la pondrá en su lugar.






10 mayo 2014

2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) de Stanley Kubrick



"Si el hombre simplemente se sentara y pensara en su fin inmediato y en su horrible insignificancia y soledad en el cosmos, seguramente se volvería loco, o sucumbiría a un entumecedor o soporífero sentido de inutilidad. Porque, podría preguntarse: ¿por qué debería molestarme en escribir una gran sinfonía o luchar para ganarme la vida, o incluso amar a otro, cuando no soy más que un microbio momentáneo en una mota de polvo dando vueltas por la inmensidad inimaginable del espacio?"

Stanley Kubrick


El descubrimiento de un enorme monolito negro enterrado en la luna despierta la curiosidad de la comunidad científica de un futuro no muy lejano. El misterioso objeto emite grandes señales hacia Júpiter, lo que incentiva el primer viaje jamás realizado por el hombre al lejano planeta.


2001: Una odisea del espacio es, probablemente, el mayor hito del cine de ciencia ficción y, sin duda alguna, la mayor obra maestra que nos legó el reputado director estadounidense Stanley Kubrick. Rodada en los estudios británicos de la Metro-Goldwyn-Mayer, Kubrick se encargó de la producción, la dirección, el guión -en colaboración con Arthur C. Clarke, cuya novela corta inspiró el filme- y del diseño de los espectaculares efectos especiales, en gran parte todavía vigentes hoy, cuarenta años después.
Pero, ante todo, 2001... destaca por su hondura argumental y la densidad de su significado, que obliga al espectador a llevar a cabo un ejercicio intelectual de enorme esfuerzo y a revisar la cinta con tal de comprender, o tratar de hacerlo, el significado real de la misma. 

En su inicio, la película se sitúa millones de años atrás, justo antes del surgimiento del homo sapiens. Aquí aparece un grupo de primates que luchan día a día por su supervivencia ante la basta extensión de la naturaleza y los peligros salvajes de la misma. En un momento dado, estos primates descubren un monolito negro en medio de la tierra. Su sorpresa es absoluta, pero la influencia de este extraño "ser" llevará a uno de ellos a desarrollar su inteligencia hasta el punto de adquirir el dominio de la primera de la herramientas, lo que conducirá a su especie a la hegemonía territorial. 


En este preciso instante se produce un salto temporal que nos deja en un futuro muy cercano en el que el hombre tecnológico ha conquistado el espacio. Los científicos estadounidenses hallan un nuevo monolito enterrado en la luna, y descubren que éste emite fuertes señales hacia el planeta Júpiter. Ante esto, la NASA envía una nave ultramoderna y manejada por una computadora de la serie HAL 9000 -unas máquinas que jamás han registrado un error- en la primera misión a Júpiter de la historia.


Este viaje y las relaciones entre los tripulantes y el ordenador HAL ocupará la parte central del filme. En él, Kubrick se aleja momentáneamente de la intriga relacionada con la aparición del segundo monolito y realiza una profunda reflexión sobre el conflicto inteligencia humana-inteligencia artificial. La máquina HAL ha sido dotada de una inimaginable capacidad, pero se niega a admitir un error de cálculo y, ante la posibilidad de ser desconectada -el equivalente a la muerte- decide acabar con la vida de los humanos que viajan con ella. Pese a que esta trama no deba considerarse más que como un subargumento, plantea cuestiones de enorme relevancia que siguen vigentes hoy e invitan a profundas reflexiones al espectador. 


Cuando el doctor Bowman (Keir Dullea) -comandante y único superviviente de la expedición- consigue desconectar a HAL, descubre mediante un mensaje programado la verdadera intención de su viaje al planeta Júpiter -hasta entonces sólo conocida por el ordenador central. Ante su estupor, Bowman ve aparecer un nuevo monolito, e inicia un viaje cósmico y misterioso a través del espacio y el tiempo. Al concluir este viaje, un abstraído Bowman se contempla a sí mismo en una enigmática habitación de corte clásico. Éste envejece rápidamente, hasta que en su lecho de muerte señala la imponente presencia de un nuevo monolito negro. 


Siguiendo este crucial momento, observamos el nacimiento de un nuevo hombre, un nuevo ser, superior al hasta entonces conocido, que contempla la tierra en su grandeza y majestuosidad. Por lo tanto, la aparición de los monolitos es el elemento clave del filme, pues determina los grandes cambios evolutivos de la historia de la humanidad. El paso del primate al homo sapiens y el paso del hombre actual a una nueva especie superior en un futuro próximo, el hombre del espacio. En este segundo caso, precedido de otros monolitos que guían al hombre, nuevamente, hacia su destino. Las interpretaciones que se pueden dar a esta circunstancia oscilan entre la existencia de una divinidad, de vida inteligente más allá del hombre que ejerce las funciones de guía, etcétera. En cualquier caso, ello dependerá de los ojos del espectador. 


Los aspectos técnicos del filme están a la altura del argumento del mismo. Como apuntábamos anteriormente, los efectos visuales de la película están a años luz del cine de la época, y resulta sumamente sorprendente que aún hoy parezcan tan modernos. Las proezas técnicas y mecánicas de Kubrick y su equipo dotan a la cinta de un realismo simplemente impecable, lo cual es digno de elogio, más aún teniendo en cuenta que la historia acontece mayormente en el espacio. La asombrosa capacidad de Kubrick y Douglas Trumbull para diseñar los efectos especiales les valió el premio de la academia de Hollywood, entre muchos otros elogios. 

La deslumbrante fotografía de Geoffrey Unsworth y la excelente selección musical a la que nos acostumbró Kubrick -la película cuenta con pasajes de Johann Strauss Jr., Richard Strauss, György Ligeti o Aram Khatxaturian que acompañan distintos momentos del filme- completan el deleite para los sentidos que supone el visionado de 2001...

A día de hoy, la película forma parte de la iconografía de nuestra sociedad, y momentos como las enigmáticas apariciones de los monolitos, el viaje espacial al ritmo de El Danubio azul o el penetrante "ojo" de HAL restarán en la memoria de todos los afortunados que hayan visto esta obra de arte. Brillante, abrumadora, única.... Definir 2001... en pocas palabras resulta un ejercicio agotador e inútil, pues es del todo imposible. 





03 noviembre 2013

Las diez mejores películas de Stanley Kubrick






1- 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968)


Obra maestra absoluta del género de Ciencia ficción. Uno de los mejores films de todos los tiempos que lleva al extremo el simbolismo y la innovación técnica de su autor. La belleza de sus imágenes y la profundidad de su trama resultan inalcanzables para los artistas comunes. 




2- Barry Lyndon (ídem, 1975) 


Probablemente, el film más bello de todos los tiempos. Kubrick alcanza en él cotas de perfección difícilmente igualables. Resulta la adaptación más fiel jamás realizada en el cine del siglo XVIII. Esta película se encuentra en una posición privilegiada en la historia del séptimo arte.



3- Senderos de gloria (Paths of glory, 1957)


Impresionante film antibelicista en el que se plantea el absurdo de la guerra y los despropósitos acontecidos dentro de los comandos militares durante la primera guerra mundial. Míticas resultan las últimas escenas de la película y la inolvidable y cruda representación que realiza el director neoyorquino de la trincheras.



4- Eyes wide shut (ídem, 1999)


Una de las películas más infravaloradas de todos los tiempos. Supuso la culminación perfecta del arte del director estadounidense. Misteriosa e inquietante, compleja y fascinante, es de visionado imprescindible.




5- La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971)


Polémica y genial adaptación literaria de la novela de Anthony Burgess que supone uno de los ejercicios de estilo más conseguidos de nuestro director. Pese a la crudeza de la historia, Kubrick dirige un film de gran belleza que estuvo prohibido durante 30 años en el Reino Unido.




6- ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964) 


Demoledora sátira sobre la guerra fría en la que Kubrick plantea los peligros atómicos presentes en la época. Con una inolvidable actuación de Peter Sellers en distintos papeles, una puesta en escena insuperable y una severa crítica política, obtenemos una de las mejores y más inteligentes comedias jamás filmadas.




7- El resplandor (The shining, 1980)


Obra cumbre del género de terror. El resplandor resulta absolutamente inquietante y nos lega algunas de la imágenes más espeluznantes y, a su vez, memorables, que uno pueda recordar. La mística que rodea la película a dado lugar a numerosas especulaciones sobre su significado y se ha convertido en una obra de culto para los amantes del género.


8- Atraco perfecto (The killing, 1956)


Extraordinario thriller que se ha convertido en uno de los más reconocidos éxitos del cine negro Norteamericano. Considerada por muchos como uno de los mejores trabajos de su director, lo que es incuestionable es que fue la primera gran película de Stanley Kubrick.




9- La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987)


Excepcional film bélico en el que Kubrick propone un nuevo enfoque en dicho género. Pese a que la segunda parte del film no mantiene la excelencia de la primera -situada en la academia militar-, nos encontramos ante una de las mejores películas sobre la guerra de Vietnam.




10- Lolita (ídem, 1962)


Provocador e inteligente film en el que Kubrick adapta una de las historias más perversas de Vladimir Nabokov. En 1962 Kubrick ya se encontraba seguro de su talento y Lolita es una gran prueba de ello.



30 octubre 2013

Stanley Kubrick en palabras e imágenes





"Cualquiera que haya tenido el privilegio de dirigir una película sabe de lo que hablo: aunque pueda ser como intentar escribir "Guerra y paz" subido a un coche de choque en un parque de atracciones, cuando finalmente lo consigues, no hay placeres en esta vida que puedan igualar esa sensación". 

El Resplandor (The Shining, 1980) 



"Las grandes naciones han actuado siempre como gánsteres, y las pequeñas, como prostitutas". 

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove... , 1964) 




"Si el hombre simplemente se sentara y pensara en su fin inmediato y en su horrible insignificancia y soledad en el cosmos, seguramente se volvería loco, o sucumbiría a un entumecedor o soporífero sentido de inutilidad. Porque, podría preguntarse: ¿por qué debería molestarme en escribir una gran sinfonía o luchar para ganarme la vida, o incluso amar a otro, cuando no soy más que un microbio momentáneo en una mota de polvo dando vueltas por la inmensidad inimaginable del espacio?".
2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) 



"Si puede ser escrito o pensado, puede ser filmado".

La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971) 



"Te sientas frente a un tablero y repentinamente tu corazón brinca. Tu mano tiembla al tomar una pieza y moverla. Pero lo que el ajedrez te enseña es que tú debes permanecer ahí con calma y pensar si realmente es una buena idea o si hay otras ideas mejores".

2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) 



"Ningún crítico me ha aclarado jamás ningún aspecto de mi trabajo".

La chaqueta metálica (Full Metal Jacket, 1987) 



"Hay algo en la personalidad humana que se resiente a las cosas claras, e inversamente, algo que atrae a los rompecabezas, a los enigmas y a las alegorías".

Lolita (ídem, 1962) 



"Un director con una cámara fotográfica es tan libre como un autor con una pluma". 

Barry Lyndon (ídem, 1975) 




"La sensación de misterio es la única emoción que se experimenta más poderosamente en el arte que en la vida". 
Eyes wide shut (ídem, 1999) 




"La pantalla es un medio mágico. Tiene tal poder que puede mantener el interés, ya que transmite emociones y estados de ánimo que ninguna otra forma de arte puede transmitir".

La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971) 




"Una película es (o debería ser) como la música. Debe ser una progresión de ánimos y sentimientos. El tema viene detrás de la emoción, el sentido, después". 
Senderos de gloria (Paths of glory, 1957) 

28 octubre 2013

Stanley Kubrick: El genio más polémico



Stanley Kubrick nació en Nueva York, Estados Unidos, el 26 de Julio de 1928 y falleció en Hertfordshire, Reino Unido, el 7 de Marzo de 1999. Durante este periodo de tiempo se convirtió en un reputado fotógrafo y director de cine -además de trabajar como guionista y productor- hasta el punto de ser considerado como uno de los más grandes maestros del siglo XX en el arte cinematográfico.


La figura de Stanley Kubrick siempre ha resultado polémica. Como cineasta, posee tantos admiradores como detractores, y esto se debe a una de las características principales de su trabajo: el perfeccionismo. 

Por todos es conocido el perfeccionismo casi enfermizo del director. Esta característica, dotaba sus films de una exquisitez formal única, pero a su vez, complicaba el hecho de trabajar con él. A menudo, sus relaciones con actores, operadores de cámara o autores cuyas obras llevaba a la gran pantalla terminaban de la peor forma posible, pues Kubrick, era capaz de repetir una toma hasta la saciedad, arremeter contra sus colaboradores exigiéndoles el máximo rendimiento en su trabajo o suprimir partes de las obras originales a su libre criterio y de forma unilateral.

Pese a su complicada personalidad, lo que aquí nos interesa es la figura del cineasta. Tras unos titubeantes primeros trabajos en los que el Neoyorquino parece estar aprendiendo a dirigir -nunca estudió cine en ningún centro especializado-, Kubrick realizó su primera obra maestra, Atraco Perfecto (The Killing,1956), tras la cual quedó probado el talento del joven director. 

Tras algunos éxitos más, la realización de Espartaco (Spartacus,1960), trajo los primeros problemas al director, pues sufrió discrepancias con el actor principal -Kirk Douglas- y con los productores. Tras aquello, Kubrick decidió producir sus films y trabajar únicamente cuando tuviera el control total sobre los mismos. A partir de ese momento, conoceríamos al auténtico Kubrick, en pleno despliegue de su talento, con obras tan reconocidas y sublimes como 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey,1968), La naranja mecánica (A Clockwork Orange,1971) o Barry Lyndon (ídem, 1975).

Con una obra dilatada en el tiempo pero a su vez muy reducida en número, los films de Kubrick destacan por una perfección formal y de montaje únicamente imputables a la extraordinaria técnica de su realizador. 

La sorprendente habilidad de Kubrick para llevar a cabo trabajos en cualquier género, y los avances técnicos y formales que introducen sus films, son otras de las características más notables de su director. Su obra no posee un eje común, pero si que suele incidir en el lado más oscuro del hombre, mostrado de un modo tan artístico que habitualmente nos encontramos ante la paradoja de que nos resulta bello.

Los detractores de Kubrick suelen criticar sus supuestas megalomanía y negligencia a la hora de sacar rendimiento a sus actores. Como habrán percibido, en Vox Ultra somos grandes admiradores del Estadounidense y es por ello que le tenemos en la consideración que creemos merece: La de un genio del cine en mayúsculas.

Como resulta imposible hablar de un cineasta en profundidad en unas pocas líneas, adjuntamos un documental que creemos servirá para ampliar lo expuesto en esta entrada. En él, y mediante un análisis de todos sus trabajos y las opiniones de otros grandes cineastas como Martin Scorsese o Woody Allen, y de actores que trabajaron con el propio director como Jack Nicholson o Tom Cruise, se estudia en profundidad la figura del Kubrick cineasta y de la persona.