dijous, 14 de maig de 2015

Las diez mejores películas de Orson Welles





1- Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941)

La obra más representativa y reconocida de Orson Welles. Con Ciudadano Kane, Welles creó un filme que rompería las moldes del Hollywood de la época y que con los años se convertiría en una de las películas de referencia de la cinematografía estadounidense y mundial. Una obra maestra sin discusión y probablemente el debut más demoledor de un artista en el cine. 


2- Sed de mal (Touch of Evil, 1958)

Pese al limitado presupuesto con el que Welles contó para esta película, se las apañó, gracias a la ayuda e insistencia del protagonista, Charlton Heston, para sacarla adelante. Enmarcada dentro del género noir, hoy ha devenido un filme mítico tanto por su plano secuencia inicial como por su conjunto, digno de uno de los más grandes maestros del cine.




3- Macbeth (ídem, 1948)

La primera de las adaptaciones de la obra de Shakespeare que realizó el cineasta de Wisconsin fue este Macbeth, y en nuestra opinión fue la mejor de todas ellas. Pese a ser un filme cercano a la serie B en cuanto a presupuesto, la narrativa de Welles, su sublime interpretación y las inolvidables imágenes que nos legaría la película la convierten en toda una obra maestra. 



4- La dama de Shanghai (The Lady from Shanghai, 1947)

Compleja y absorbente película en la que Welles reflexiona acerca de las obsesiones dentro del marco del cine negro. En el papel principal hallamos a Rita Hayworth -su mujer en aquellos tiempos- acompañando al propio Welles. La escena final, realizada en una habitación repleta de espejos -muchas veces imitada y homenajeada-, pasó a los anales de la historia. 



5- El proceso (The Trial -Le Procès-, 1962)

Film surrealista en el que Welles adapta la novela homónima de Franz Kafka. Con Anthony Perkins en el papel principal y secundarios de lujo como Jeanne Moreau o el propio director, Welles aprovecha lo onírico de la trama para legarnos algunas imágenes imborrables. El resultado final no deja de ser difícil de comprender y asumir, pero por otro lado, no podía ser de otra forma tratándose de Kafka y Welles. Sencillamente genial.  



6- Otelo (The Tragedy of Othello: The Moor of Venice, 1952)

Orson Welles llegó a rodar un documental hacia el final de su carrera exponiendo las interminables dificultades económicas, administrativas y de todo tipo que combatió para llevar a cabo la adaptación del clásico Othello, de William Shakespeare. Tras más de cuatro años de rodaje, finalmente pudo presentar la película, y el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1952 posiblemente sea el mayor reconocimiento a tan dura labor. La película es excelente, pese a todos los problemas antes anunciados, y contiene algunas de las mejores escenas de la filmografía de su director.



7- El cuarto mandamiento (The Magnificent Ambersons, 1942)

Tras el fracaso económico de Ciudadano Kane, y pese a que el contrato de Welles con la RKO le aseguraba las mismas condiciones para la realización de su segundo filme, lo cierto es que la productora aprovechó un viaje del director para manipular el montaje de la película y recortar algunas partes, dejando una presumible obra maestra en un notable filme que, pese a estar repleto de magia e imágenes formidables, resulta algo irregular e inconexo por momentos. Falla algo en él, y sin duda no es por culpa de su creador.



8- Campanadas a medianoche (Falstaff - Chimes at Midnight, 1965)

Esta última incursión de Welles en la obra Shakesperiana adapta en un único filme elementos de hasta cuatro obras del genio inglés: Enrique IV, Enrique V, Las alegres comadres de Windsor y Ricardo II. La película es más que notable y cabe destacar de ella la batalla final, que cuenta con un montaje extraordinario claramente inspirado por el de Sergei M. Eisenstein en Alexander Nevsky (ídem, 1938). 


9- El extraño (El extranjero) (The Stranger, 1946)

Sensacional film noir repleto de intrigas relacionadas con el Nazismo y que cuenta con la participación de Edward G. Robinson en el papel principal. La película fue nominada al León de Oro en el Festival de Venecia, aunque no se llevaría el gato al agua. Quizá no se trate de la película más recordada y alabada de Orson Welles, pero si de una excelente pieza. 



10- Fraude (F. for Fake, 1973)

En la etapa final de su trayectoria el de Wisconsin se dedicó en mayor medida al cine experimental y documental, y en Fraude mezcla ambos intereses en un filme que no deja de confundir al espectador en ningún momento pero que sin duda merece ser visionado. Como curiosidad, apuntar que la mayor parte de la producción fue realizada en la Alemania Federal.


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