dimecres, 27 de maig de 2015

Mad Max: Furia en la carretera (Mad Max: Fury Road, 2015) de George Miller



Mi nombre es Max. Mi mundo se reduce a un solo instinto: Sobrevivir. 


Perseguido por su pasado, Max (Tom Hardy) cree que la mejor forma de seguir adelante en este mundo es viajar sólo por las solitarias y desérticas carreteras que se encuentra. Sin embargo, es arrestado por unos maleantes y se ve involucrado en una frenética persecución que trata de dar caza a Furiosa (Charlize Theron), una Emperatriz que ha huido de la ciudadela del tiránico Immortan Joe con cantidades ingentes de gasolina y algo todavía más apreciado por el dictador: su elenco de esposas.


George Miller retoma -varias décadas después- su aclamada trilogía de ciencia ficción de los ochenta en esta trepidante cinta de acción que funciona como un reloj dentro del género al no dar respiro al espectador. Sin complicarse demasiado en la elaboración del guión, aunque con un buen trabajo de los personajes, Miller construye su historia en el ya clásico ambiente post-apocalíptico y desértico que él mismo creó en Mad Max, salvajes de la autopista (Mad Max,1979). Su personaje principal -interpretado por Tom Hardy, quien cumple en su delicada función de sustituir a un Mel Gibson muy dado a ése papel- sigue siendo un hombre solitario que vive torturado por los hechos que en el pasado le arrebataron todo lo que amaba en el mundo. Pese a que Max es el eje evidente que une las ya cuatro partes de Mad Max, la verdadera protagonista de esta película es Furiosa, un melancólico personaje que todavía lucha, a diferencia del primero, por un futuro mejor.


Como decíamos, asistimos a poco más que una persecución constante, de casi dos horas de duración y sin apenas pausa, pero precisamente la gran virtud de Miller en esta nueva entrega es la de conseguir que el espectador no caiga en el desapego y lograr que disfrute de un filme de acción bien construido y dirigido  con un ritmo eficaz y exuberante. No se le puede pedir mucho más que eso, pues el guión es débil en muchos aspectos, pero como cinta de género Mad Max: Furia en la carretera funciona a la perfección. El final abierto da a entender que asistiremos a otra entrega de la serie -y así será, como ya ha anunciado la productora-, y es que después de invertir más de 150 millones de dólares en efectos especiales y conseguir beneficios, resulta difícil imaginar que pudieran dejar ahí esta nueva incursión en el universo de George Miller. Esperemos, aunque con poca fe, que la calidad de futuras cintas no vaya decreciendo como pasó con las anteriores.


En resumen, los amantes del cine de acción encontraran en la reciente entrega de Mad Max un filme de referencia muy por encima de la media de las cintas de dicho estilo que vienen produciéndose en Hollywood durante los últimos años. Los demás -entre los que me incluyo- debemos tomárnosla como el divertimento que realmente es, y en caso de conseguirlo, nosotros también podremos disfrutar de ella.






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