dissabte, 23 de novembre de 2013

La tergiversación del mundo orwelliano

            George Orwell se está revolviendo en su tumba. Y no porque su distopía de un mundo totalitario sea cada vez más real, sino por la utilización que se está haciendo de sus dos obras más conocidas para atizar de esta manera al comunismo y al socialismo de todo el mundo.

En sus dos mayores obras, “1984” y “Rebelión en le granja”, Orwell hace una crítica feroz de los totalitarismos y especialmente del stalinismo. Tal y como se desprende de su tratamiento al personaje de “Bola de nieve” en “Rebelión en la granja”, Orwell parece más cercano a las ideas trotskistas pese a que siempre pareció querer estar al margen y no rebelar su verdadera ideología, más allá del socialismo.



Hoy en día, los partidarios de un capitalismo salvaje utilizan esta crítica al stalinismo como argumento en contra de regímenes como pueden ser el comunismo o el socialismo. Sus libros son de obligatoria lectura en muchos institutos y universidades de los Estados Unidos y aprovechados para fomentar un odio hacia las ideologías de izquierda y hacer ver que el comunismo no es un sistema político viable.

Muchas personas afines al comunismo ante este ataque, no consideran a Orwell un escritor verdaderamente socialista y es despreciado por su crítica al régimen de la URSS durante el mandato de Stalin.

Paradójicamente estás dos situaciones ya las escribió Orwell en esas dos obras, el hecho de llamar hereje a aquél que se cuestiona el régimen y tergiversar su historia como ocurre en el caso de “Rebelión en la granja” y como aquellos dos minutos de odio, en los que todo el mundo debía mirar las pantallas para aumentar el odio sobre el enemigo en “1984”, es muy parecido a lo que ocurre hoy en los Estados Unidos.



Otro tema es la polémica Lista Negra de Orwell, tema con el que se suele argüir en contra de nuestro protagonista. Fue una lista que escribió Orwell en el ocaso de su vida, impulsado o casi obligado por Celia Kirwan, su amor no correspondido, en el que mencionaba personajes públicos que podían tener ideas comunistas. Lo cierto es que escribió aquella carta pero a ninguno de los personajes escritos en aquella carta les ocurrió nada negativo por su supuesta ideología comunista y es que la carta llegó al senador McCarthy, el auténtico cazador de brujas y la descartó.

Todo esto deja a Orwell en tierra de nadie, cosa que curiosamente le deja con el mayor número de lectores que podía haber obtenido nunca. El hecho de ser repudiado por dos extremos ideológicos (por diversas razones), hace que la gente más neutral le pierda el miedo y se interese por su obra. Por ejemplo, el día después de que se conocieran la trama de espionaje de Barack Obama, el portal Amazon aseguró que “1984” aumentó un 7000% en el número de ventas.

En definitiva, Orwell probablemente se esté revolviendo en su tumba, pero a la vez debería estar contento de saber que sus libros son considerados como de los mejores del siglo XX y sobretodo, que cambian la consciencia política de mucha gente.


«En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.»

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