dimarts, 25 de novembre de 2014

La sal de la tierra (The Salt of the Earth, 2014) de Wim Wenders & Juliano Ribeiro Salgado



"Al fin y al cabo, las personas son la sal de la tierra"


Durante los últimos 40 años, el fotógrafo Sebastião Salgado ha viajado por los cinco continentes que conforman nuestro planeta retratando al hombre, su condición y la evolución que le ha acompañado. Testigo de algunos de los acontecimientos más destacados y terribles de nuestra historia como especie, su extensa obra es tanto un homenaje a la belleza de la tierra como una crítica a los males que la acechan. 


Wim Wenders es uno de los cineastas alemanes más reconocidos de las últimas décadas. Títulos inolvidables como Alicia en las ciudades (1974) o París, Texas (1984) avalan su trayectoria y talento. En los últimos tiempos, el de Düsseldorf se ha prodigado en el género documental, legándonos auténticas joyas como La sal de la tierra, estrenada este mismo año.

Co-dirigida y escrita con Juliano Riberio Salgado -hijo del protagonista del filme-, la película es un repaso a la vida y obra de Sebastião Salgado, un fotógrafo de inestimable talento que a lo largo de las últimas cuatro décadas ha viajado por todo el mundo embarcado en distintos proyectos que le han llevado a conocer lo mejor y lo peor del hombre y el planeta que éste habita. 

A través de entrevistas a los principales implicados -el propio fotógrafo, sus familiares más cercanos etc.- y a la exposición de algunas de sus mejores obras, el documental reflexiona acerca de las cuestiones universales que acompañan a cualquier hombre en su vida: el amor, la pérdida, la redención, la muerte... Lo verdaderamente extraordinario es que lo hace de la mano de un hombre que ha conocido de primera mano la realidad que nos rodea, que ha retratado la más absoluta pobreza, el más profundo dolor, el más esforzado trabajo y la más pura belleza. 

Los distintos proyectos de Salgado suponen un viaje a los lugares más remotos de América, a los conflictos y éxodos humanos de África y los Balcanes, a la más salvaje vida animal y a la más vírgen de las tierras.

La música de Laurent Petitgand acompaña la brillante exposición artística del filme, que consagra a Wenders como un documentalista de enorme talento y sabiduría y que nos recuerda su poética concepción del hombre, el arte y la vida. Lo mejor será, sin duda, que gocen por ustedes mismos de este estremecedor documento fílmico, y para animarles a ello les dejaremos con algunas de las fotografias de Sebastião Salgado, todo un artista de nuestro tiempo:














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