dissabte, 29 de novembre de 2014

Viva la libertad (À nous la liberté, 1931) de René Clair



"En todas partes, si se toma la oportunidad. Por todas partes, la vida es una melodía. Por todas partes, es el vino y el romance. Así que aquí está para nosotros la libertad!"


Dos reclusos tratan de fugarse de una prisión francesa, pero sólo uno de ellos lo logra gracias al sacrificio de su compañero. Años después, éste se ha convertido en un empresario de éxito y el otro, ya libre de condena, en uno de sus muchos trabajadores. Al reencontrarse, su amistad resurgirá.


Viva la libertad es el segundo film sonoro dirigido por René Clair, uno de los cineastas franceses más populares de la primera mitad del Siglo XX. Se trata de una comedia a caballo entre el slapstick del periodo silente, el musical y la sátira política y social. La cinta, de escasos 80 minutos de duración, posee un ritmo trepidante y narra las aventuras de dos hombres unidos por un valor a reivindicar: la amistad. Ésta prevalecerá, al final de la historia, sobre cualquier interés material de los individuos.

Las connotaciones políticas de À nous la liberté son más que evidentes. En los primeros 20 minutos, el director ya ha equiparado la vida en prisión a la de los asalariados de la fábrica. La moraleja final del filme posee claras referencias al pensamiento marxista: Aquello que oprimía a los trabajadores es ahora lo que les hace libres y felices, ayudados por el progreso científico y la colectivización de los recursos de la fábrica. La reivindicación de valores poco ligados a la sociedad industrial, como la colectividad, el amor al prójimo, la generosidad etc., también se halla muy presente en la película.


Una de las secuencias más destacables de la película, que resulta indispensable comentar, es aquella que se produce en la cadena de montaje de la fábrica donde trabaja uno de los protagonistas. En ella se produce un descuido y se arma un lío de dimensiones considerables. No mucha gente lo tiene presente, pero esta crítica al taylorismo y al trabajo en cadena inspiró a Charles Chaplin para su famosísima cinta Tiempo Modernos (1936), que en la actualidad goza de mucha más fama que la obra de Clair.

Esta situación, que para el francés fue todo un orgullo, trajo problemas a Chaplin, pues en 1936 la productora de Viva la libertad, conocida como Tobis, era propiedad del gobierno alemán y estaba en manos nada más y nada menos que del ministro de propaganda Nazi Joseph Goebbels. Éste denunció a Chaplin por plagio en una contienda jurídica que sacó de quicio a un Clair que consideraba Tiempos Modernos como un homenaje y que admiraba profundamente al cómico inglés. 


La obra de Clair inspiró a toda una generación de franceses y sigue siendo hoy en día un hermoso canto a la vida y a un futuro mejor. Como curiosidad final, apuntar que esta fue la primera película de habla no inglesa en recibir una nominación a los premios Oscar.





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