dimarts, 1 d’octubre de 2013

I can't be human anymore... you shouldn't either

      Así rezaba una canción de un negro de Carol City, uno de tantos. Escuchando un viejo trabajo suyo (con viejo quiero decir que salió hace más de 2 semanas, en la música a día de hoy así funciona la cosa…), me llamó la atención entender dicha frase puesto que mi inglés no es el que debería y mi concentración, para ser sincero, era deficiente; no obstante pude captarla entre el montón de murmullos y ruido que asumía inconscientemente. “No puedo seguir siendo humano y vosotros tampoco deberíais”, ¡amén a eso joder! Ser humano, ser una persona, un tipo normal, es una puta mierda. Amoldarte y seguir patrones de conducta preestablecidos al ser hijo, hermano, amigo, novio, alumno, etc., es un coñazo, un penatorio como diría una extremeña; y por ello la parte del dogma anarquista que todo el mundo suele compartir es la repulsión a cualquier tipo de obligación, las cosas que te imponen te tocan los huevos, incluso cuando no te los tocaban antes de que alguien te las impusiera. Y eso me da que pensar ¿querer dejar de ser “un ser humano” es algo excepcional o todo el mundo lo comparte?

La ninfa Dafne transformándose en laurel, dejando atrás su anatomía humana (Apolo y Dafne; BERNINI)
      Por una parte, nadie quiere ser uno más, buscamos destacar, sobresalir del conjunto homogéneo en el que vivimos eso es innegable, prueba de ello es la línea que ha trazado Opel en sus anuncios, ser diferentes es lo deseado. Sobre esto habló un antiguo profesor hace un par de años en una clase de sociología, puso como ejemplo precisamente de otro spot de automóviles, no recuerdo ni la marca ni el modelo del coche anunciado pero decía algo así como que el cerdo es genéticamente coincidente con el ser humano en un 80%, la mosca en un 60%, y así enumeraba animales hasta dejar tan solo un 1% de genes exclusivos, por lo que el mensaje era: tan solo puedes diferenciarte del resto en un 1% y la oportunidad de hacerlo es comprando X coche, un modelo exclusivo, único y diferente. Mi felicitación para el publicista que lo diseñó.

      Pero por otra parte, las personas en su mayoría desean verse integradas en un grupo, compartir algo común con el resto. No sé si es causa o consecuencia del espíritu del consumo de masas y las modas, no soy capaz de articular un esquema mental claro de mis sensaciones al respecto, sin embargo me suena más a instinto primario que a asunción de un comportamiento psicológico causado por el capitalismo. ¿A quién no le ha asombrado ver como una pieza de ropa o un peinado se ponen de moda y todo el mundo se sube al carro aun siendo éste horrible? Todos como ovejas siguiendo al rebaño aunque el destino sea el matadero.

      Cierto es que una vez un colega dijo algo que casa perfectamente con este asunto, llegó incluso a marcarme, por gracioso, por típico y por ser el fiel reflejo de la realidad. Le habíamos reprochado su actitud de desgana y poca iniciativa, a lo que contestó: “la clave es no ser ni el único ni el último”. Ríete tú del punto medio de Aristóteles; la sociedad del siglo XXI ya tiene lema oficial.

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