divendres, 23 de gener de 2015

Magia a la luz de la luna (Magic in the Moonlight, 2014), de Woody Allen


Siempre fiel a mi cita anual con Woody Allen y todavía encantado por lo bonita (y dramática) que fue Blue Jasmine, decidí hacer caso omiso a las críticas que decían que la nueva película del director neoyorquino no valía la pena y me fui a ver su nuevo film llamado 'Magic in the Moonlight'.

He de reconocer que soy un gran fan de Woody Allen, pero también soy muy crítico con algunas de sus películas contemporáneas ('Vicky Cristina Barcelona' y 'A Roma con amor' me parecen infumables), así que no me importaba rajar de su nueva película, pues siempre me quedarán sus clásicos para verlos una y otra vez. Pese a eso, 'Magic in the Moonlight' no estará entre los fracasos de Woody Allen (tampoco entre los grandes éxitos), y la razón es que es una película sencilla, divertida y amena pero con un pequeño defecto: al igual que el protagonista, se trata de creer o no.



La historia se sitúa en un momento y lugar histórico que no es nuevo para Woody Allen: la Francia de los años 20. La historia la protagoniza un mago (Colin Firth) conocido en todo el mundo por sus espectaculares trucos de magia que, convencido por un amigo, se decide a desenmascarar a una médium (Emma Stone) que dicen que puede hablar con los muertos. Entre estos dos personajes surgirá una curiosa historia de amor que trastocará las ideas preconcebidas del mago, siempre anclado en la razón y en la idea de que la muerte es el final del viaje.

La película está impecablemente ambientada, con unos coches remodelados al más puro estilo Gran Gatsby y con una banda sonora llena de jazz que ayuda a que el ya de por sí escaso metraje de las películas de Woody Allen, sea aún más llevadero.



Los actores están correctos y en algunos momentos llega a haber cierta química entre ellos (escena del observatorio), pero tampoco hay ninguna actuación a destacar. Uno no puede dejar de pensar que el papel de Colin Firth, malhumorado, neurótico e inteligente está escrito para que sea el propio Woody Allen el que lo interprete, tal y como hemos visto tantas otras veces. Si sólo tuviera 30 años menos... En cuanto a Emma Stone, decir que está bastante aceptable en su papel de médium, parece incluso que a Woody Allen le ha gustado mucho ya que la ha hecho su nueva actriz fetiche y está confirmada para la próxima película del director, todavía sin título, que saldrá a finales de este año y que coprotagonizará con Joaquin Phoenix.




En resumen, Magic in the Moonlight es una película entretenida, en ciertos momentos graciosa, con unas maravillosas vistas a la costa azul y que sí, hacedme caso, vale la pena ver.

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