dilluns, 2 de febrer de 2015

Novela: Los Hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoievski


"Era un hombre ya de edad y de indiscutible inteligencia. Habló como usted ahora, sinceramente, aunque en tono de broma, si bien era una broma triste. Yo, me dijo, amo a la humanidad, pero me asombro de mí mismo: cuanto más amo a la humanidad menos amo a los hombres en particular, es decir, a las personas por separado. En mis sueños, decía, a menudo he llegado a imaginar apasionadas acciones en bien de la humanidad, y acaso me hubiese dejado sacrificar por la gente si hubiera sido preciso, aunque soy incapaz de convivir dos días con nadie en una misma habitación, eso lo sé por experiencia. En cuanto alguien está junto a mí, su personalidad aplasta mi amor propio y pone trabas a mi libertad. En un día puedo odiar incluso al mejor de los hombres: a uno porque prolonga demasiado la sobremesa, a otro porque está resfriado y no cesa de sonarse. Por el contrario, siempre, cuanto más aborrecía a los hombres en particular, más ardiente se hacía mi amor a la humanidad en general."


En el año 1880 el celebérrimo escritor ruso Fiódor Dostoievski publicó su última novela, quizás la más grande que llego a escribir. Ésta, una epopeya sobre el odio y la dualidad del hombre de corte filosófico y político-social, representa la síntesis total del pensamiento del autor, tanto de sus tormentos como de su convencimiento de que la sociedad de su época, gravemente corrupta por el dinero, los vicios y el individualismo, necesitaba un cambio radical.

Resulta ridículo volver a exponer la profunda psicología que inunda toda la obra de Dostoievski, sirve con decir que en ésta sus raíces son bien profundas.


Como preludio a la lectura, se nos presenta una inusual advertencia del autor donde nos cuenta, preocupado de que se lo reprochen, que el héroe de la novela, 'Aliosha', no tiene grandeza alguna, pero que es una persona notable, aunque no lo parezca.

Seguidamente nos cuenta que realmente esta obra se divide en dos novelas diferenciadas, dejando claro que la primera sirve de preludio a la segunda y disculpándose por la vasta extensión del escrito. La mencionada primera parte narra acontecimientos de la vida de Aliosha 30 años antes de lo acaecido en la segunda. Por desgracia, Dostoievski nunca llegó a escribir la segunda parte de su obra.


La historia presenta la vida y muerte de Fiódor Pávlovich Karamázov, un hombre cruel y ridículo de 55 años de edad que tiene tres hijos de dos matrimonios distintos, cuyas esposas murieron en el pasado. Los hijos eran abandonados a su suerte al nacer por el padre y cuidados por sus criados: 

- Dimitri, o Mitia, es el hijo mayor y único del primer matrimonio. Hedonista, como su padre, es un hombre apasionado y bruto que tiene serias disputas con él por la herencia de su madre y por una mujer a la que ambos aman. 

- Iván, o Vania, es el hermano mediano y primogénito del segundo matrimonio. Racionalista, ateísta y algo misántropo. Odia tan fervientemente a su padre que acaba creyéndose culpable de su muerte. 

- Alekséi, o Aliosha, es el más pequeño de los hermanos Karamázov. Novicio en el monasterio local y ferviente creyente, aparece como el contrapunto de su hermano Iván. El monje principal del monasterio lo manda a vivir a la ciudad entre sus conocidos.

Ya en las primeras lineas del escrito nos informan que el padre sufre un trágico y oscuro fin, pero que ya se hablará de ello en el momento apropiado.

Después de esta afirmación, el autor nos deleita durante más de un millar de páginas con todos los sucesos y circunstancias que llevarán al padre a su final, arrastrando con él a sus hijos.

'¡Si no creyera en la vida, si hubiera perdido la confianza en la mujer amada, perdido la fe en el orden establecido, incluso si hubiera llegado a la convicción de que, por el contrario, todo no es más que un caos desordenado, maldito y tal vez diabólico, si fuera golpeado por todos los horrores de la decepción humana, aún entonces no sentiría menos ganas de vivir y puesto que me he llevado esa copa a los labios, no la abandonaré hasta haberla vaciado'

Iván Fiódorovich Karamázov

El narrador ficticio de la novela podría considerarse de corte moderno, teniendo en cuenta que fue escrita en el Siglo XIX. Éste parece algo corto de entendimiento y realiza una valoración moral propia de los acontecimientos que narra tratando incluso de convencer al lector. En el tramo final él mismo expresa que no se salta las partes no importantes de lo sucedido para ir al grano.

Al igual que en El Extranjero de Albert Camus, en Los Hermanos Karamázov se hace hincapié en la dudosa veracidad de la justicia impartida en los juzgados, dando más importancia a los prejuicios que a las pruebas materiales y testigos que se aportan.

En definitiva, nos encontramos ante una de las mejores novelas de la historia, todo lo que se diga de ella es poco. Aunque resulta extraño que tal novela no goce de la fama de otros libros equiparables como El Quijote de Miguel de Cervantes o Hamlet  de William Shakespeare.

Leer un libro de tal envergadura es solo hazaña posible para el lector experimentado, al igual que correr una maratón lo es para el corredor experto.



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