dimarts, 13 de maig de 2014

La evasión (Le Trou, 1960) de Jacques Becker



"La camaradería no es más que la mitad de la vida: la otra mitad es el amor, una cosa tan diferente de aquella, que podría uno imaginarse que fue creada para otro universo"

Gilbert Keith Chesterton 


La historia se sitúa en una prisión francesa de 1947. Allí, cuatro reclusos que comparten celda han preparado un minucioso plan para fugarse. Cuando ya planean ponerlo en marcha, reciben la noticia de la llegada de Gaspard Claude (Marc Michel) a su habitáculo. Ante esta situación, deberán decidirse entre abandonar el plan o contárselo al joven preso y confiar en que éste no les traicione. 


Le trou fue la última película que dirigió el gran cineasta parisino Jacques Becker, quien falleció semanas después de finalizar el rodaje y ni tan solo pudo completar el trabajo de post-producción. De lo que no hay duda alguna es de que se trata de su cima artística y de una de las obras capitales de un cine tan rico y célebre como el francés. 

La película, basada en los hechos reales descritos en la novela de Jose Giovanni -uno de los protagonistas de los acontecimientos acaecidos en 1947- nos es introducida por uno de los intérpretes, Jean Kéraudy, quien también participó en el intento de fuga de finales de los cuarenta. Tras este breve epílogo, se nos presenta la disyuntiva antes explicada y se nos narran desnudamente todos los trabajos de excavación que se suceden en la historia.


Para esta película, Becker no utilizó actores profesionales, lo que dota de un mayor realismo a la cinta. El extraordinario dominio del tempo narrativo del que hace gala el cineasta francés contribuye a crear una atmósfera de tensión dramática logradísima, que influye directamente en el espectador haciéndole partícipe del plan de los cinco compañeros. 

La autenticidad de esta obra es absoluta; durante las poco más de dos horas de duración de la misma asistimos a largos planos que describen el laborioso trabajo de los reclusos: Les vemos picar piedra, cavar, esconderse de los vigilantes.... 

Teniendo en cuenta que Le Trou se estrenó cuatro años después de Un condenado a muerte se ha escapado (Un condamné à mort s'est échappé, 1956) de Robert Bresson, y que su temática es más que parecida, resulta imposible evitar las comparaciones. Pero, tratándose de dos grandes obras maestras, lo que las distingue ya de entrada es el sentido de las mismas, pues mientras Bresson quiere dotar a su filme de trascendencia filosófica, Becker centra su historia en la camaradería de los reclusos y en las diferencias ostensibles que se desprenden en el trato entre ellos y el que tienen con su nuevo compañero.


Becker consigue dotar al filme y a la amistad existente entre sus protagonistas de una calidez digna de los mejores trabajos de Howard Hawks. Además, el inesperado giro final otorga a la película los tintes dramáticos necesarios, convirtiéndola irremediablemente en una obra de referencia dentro de su subgénero y de la misma historia del cine. 






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