dijous, 1 de maig de 2014

La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935) de James Whale




"Un director debe de ser bastante malo si no puede conseguir una emoción fuera de la guerra, el asesinato o el robo"

James Whale



Después de la huída del monstruo (Boris Karloff), el siniestro Dr. Praetorious (Ernest Thesiger) tratará de convencer al doctor Frankenstein (Colin Clavel) de la necesidad de dar una compañera a su primera creación. Así nacerá, la novia de Frankenstein.


Tras el rotundo éxito comercial de El doctor Frankenstein, la Universal presionó insistentemente a James Whale para que emprendiera una secuela que, de buen seguro, supondría enormes ganancias para la productora. Pese a las reticencias iniciales del director inglés, en 1935 acabó por aceptar el proyecto a cambio de una total libertad creativa en el transcurso del rodaje.

Esto último que apuntamos es el motivo principal para explicar el porqué La novia de Frankenstein posee un carácter más personal que su predecesora, mucho más anclada en el cine de género, y es el motivo principal por el que se considera esta película la cima de la obra de su autor. 


Distanciándose de los esquemas del género de terror, Whale dota a la cinta de tintes cómicos -principalmente de la mano del personaje de la ama de llaves del doctor Frankenstein (Una O'Connor)- convirtiendo esta secuela en un filme tragicómico que ahonda en los aspectos formales (expresionismo, dramatismo, etc.) y en los argumentales (vida y muerte, exclusión social, etc.) de su predecesora. 

En este caso, también encontramos escenas de gran calado, como el encuentro entre el monstruo y un solitario ciego -escena mil veces imitada y parodiada- o el instante de la creación de la novia, quien repudia inmediatamente al monstruo, dando pie al trágico final.


A parte del trabajo de Whale, hay que destacar la fotografía de John D. Mescall, la música de Franz Waxman (elemento clave en el éxito artístico de esta película) y la labor de maquillaje de Jack Pierce, quien nos lega un nuevo look -el de la novia de Frankenstein (Elsa Lanchester) - para la historia.

En resumen; pese a que las incursiones cómicas de las que dota al filme James Whale puedan parecer algo estrambóticas, este es un filme de enorme relevancia histórica y concebido para el goce visual y auditivo. Un clásico imprescindible. 



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