divendres, 23 de maig de 2014

Lost, el fenómeno televisivo del siglo XXI


Hoy hace 4 años se emitió el último capítulo de Lost. Capítulo del que hoy todavía se habla y se seguirá hablando muchos años más por su desacertado o enigmático final. Fobias aparte, la serie de JJ Abrams rompió moldes y creó toda una legión de fans en todo el mundo haciendo elucubraciones sobre los números, el humo negro y los osos polares.


Lost se estrenó el 22 de septiembre de 2004 en el canal ABC consiguiendo una audiencia de casi 19 millones de espectadores, dicho capítulo fue el piloto más caro de la historia de la televisión hasta ese momento con un coste de 11 millones de dólares. La historia de la serie es conocida por todos: en el vuelo 815 de Oceanic Airlines de Sidney a Los Ángeles, un Boing 777 se estrelló en una misteriosa isla en medio del Pacífico que no aparecía en los mapas. Los supervivientes de ese accidente pronto verán que aquella isla no es como las demás y que en ella ocurren fenómenos paranormales.

La serie cuenta no con una estructura líneal de los acontecimientos, los flashbacks son muy utilizados durante todas las temporadas, también los flashforwards en la segunda mitad de la serie e incluso los flash sideways en la sexta y última temporada. Es difícil pensar en una serie contemporánea en la que tantos misterios se sucedan y en algunos incluso no haya explicación. Esa es probablemente uno de los filones de la serie, el saber qué pasará en el siguiente capítulo, pues todo está abierto. Al más puro estilo telenovela vamos.


La serie llegó a un punto de adulación y, por qué no, de frikismo que no se ha vuelto a ver, quizá Breaking Bad podría pisarle los talones. Durante la emisión de la serie, surgieron los autodenominados “Losties”, nombre surgido de los Trekkies, fans de la serie Star Trek, cosa que nos da una imagen de la magnitud de la ficción creada por JJ Abrams. Estos fans incondicionales de la serie veían los capítulos una y otra vez para ver si se les había pasado algo que pudiera ser clave para descifrar el entramado de la serie, compraban merchandising de la inciativa Dharma y debatían sobre si Jack o Sawyer y sobre si Locke o Linus. Incluso se creó una wikipedia sobre Lost, la llamada Lostpedia.

Frikis a un lado, es digno de un estudio sociológico todo lo que movió la serie durante sus 121 capítulos y especialmente durante los últimos. La cadena Cuatro, consciente de que la mayoría de Losties veían la serie por Internet, decidió emitir el último capítulo con sólo media hora de retraso que en Estados unidos para poner los subtítulos. Así que ahí estábamos la madrugada del 23 de mayo de 2010 en nuestras casas con litros de café, siendo testimonios de un acontecimiento televisivo. Hay que decir que incluso se habilitaron cines en España para que se pudiera ver el final de Perdidos.

Resultado: fracaso estrepitoso. Un final que no dejó indiferente a nadie y que es, para muchos, uno de los peores finales de la historia de la pequeña pantalla. Cuatro tampoco se salvó de la quema pues hubo 6 minutos que quedaron sin subtítulos, cosa que produjo la ira de los seguidores en las redes sociales. Pero el fracaso de Cuatro siguió más adelante, inmediatamente después del capítulo final, reunieron a unos ilustres invitados en un plató para que expusieran sus impresiones del capítulo. Entre esos ilustres invitados se encontraba Flippy del Hormiguero. Quizás mi memoria me juega una mala pasada después del enfado del capítulo final, pero aquella fue la peor tertulia que he visto en mi vida.



Cuatro años después de aquel último capítulo, es innegable la influencia que ha tenido Lost en la cultura popular y pese a aquel final (en mi opinión, poco concluyente), todos los que nos levantamos temprano para verlo sabemos que, para bien o para mal, fuimos testigos de la historia de la televisión.

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