dijous, 9 d’octubre de 2014

Los diez mejores debuts de la historia del cine



Empezar con buen pie en esta vida nunca es sencillo, y menos aún cuando se trata de ponerse tras una cámara y realizar un filme. Cuando un autor realiza su ópera prima son muchas las dificultades a las que debe hacer frente. Es muy habitual que el presupuesto escasee, por lo que difícilmente se tienen los medios óptimos o requeridos. El escaso desarrollo de un lenguaje cinematográfico que un director puede achacar a una temprana edad y la falta de práctica con los instrumentos tecnológicos y humanos necesarios para la realización son también elementos que suelen abocar al fracaso. Pues bien, no cabe duda que teniendo en cuenta todos estos factores adversos y los numerosos casos de grandes genios que debutaron con el pie izquierdo (véase Stanley Kubrick) aún se debe destacar más el hecho de que algunos cineastas lograran triunfar, innovar y romper esquemas con sus primeros trabajos. Nuestra intención aquí es seleccionar las diez mejores óperas primas que el cine nos ha brindado, teniendo en cuenta tanto los factores de calidad artística como los de relevancia histórica e innovación. Naturalmente, la selección es estrictamente subjetiva.



1. Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941) de Orson Welles


Con tan sólo 26 años de edad Orson Welles había adquirido tanta fama y popularidad dentro de la sociedad Estadounidense que la RKO le brindó la oportunidad única de realizar una película con total libertad creativa y a su vez un notable presupuesto -desgraciadamente, la única que podría realizar en estas circunstancias a lo largo de su trayectoria como cineasta. El resultado fue una mítica obra que hoy día suele ser considerada como la más relevante del cine norteamericano. Con Ciudadano Kane, Welles realizó una película puramente de autor -algo que había ido desapareciendo en Hollywood tras la época del cine mudo- y modificó las concepciones acerca del uso de la profundidad, los focos y la estructura narrativa del cine, además de consolidar el lenguaje hasta entonces vigente. 


2. Pather Panchali, la canción del camino (Pather Panchali, 1955) de Satyajit Ray


Pather Panchali no supuso únicamente el debut de Satyajit Ray, gran referente del cine hindú, sino que fue una primera incursión en un realismo social que autores como Roberto Rossellini o Vittorio De Sica habían explotado en Europa y que reflejaba fielmente la vida rural del país asiático. Con un equipo repleto de inexpertos y actores no profesionales, Ray consiguió captar imágenes de tremenda ternura emocional y nos transmitió en esta obra maestra la magia de una primera mirada a la India real, que sin duda nunca ha sido la de Bollywood. (Leer más


3. Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929) de Luis Buñuel


Si existen dos filmes que representan a la perfección las postulaciones de André Breton sobre el surrealismo esos son los dos primeros trabajos de Luis Buñuel: Un perro andaluz y La edad de Oro (L'âge d'or, 1930). Además de tratarse de un cine rompedor y sorprendente, cabe destacar sus enormes cualidades artísticas. Un perro andaluz es una obra de referencia en la que Buñuel colaboró con Salvador Dalí en la elaboración del guión. Numerosas imágenes de esta cinta forman parte hoy de la iconografía de nuestra sociedad. 



4. El espíritu de la colmena (1973) de Víctor Erice


Víctor Erice solo había dirigido uno de los cuatro episodios de Los desafíos (1969) cuando en 1973 emprendió su primer filme como director y coguionista. Compleja y bella por partes iguales, El espíritu de la colmena se convirtió rápidamente en uno de los referentes indiscutibles del cine de autor español y a día de hoy sigue sorprendiendo tanto por sus logros formales como por su brillante guión. Un filme fascinante de principio a fin. (Leer más)



5. La noche del cazador (The Night of the Hunter, 1955) de Charles Laughton


La noche del cazador fue la primera y única película dirigida por el célebre actor Charles Laughton. Claramente influenciado por el expresionismo alemán de los años 20, Laughton construyó un drama onírico e inquietante repleto de hermosas imágenes y una poética visual al alcance de muy pocos artistas. Desgraciadamente, la película fue un fracaso de público y crítica, por lo que el actor británico quedó alejado de la labor de dirección para el resto de su vida. A día de hoy, el filme es considerado como uno de los grandes referentes del cine estadounidense y ha marcado la obra de cineastas tan dispares como David Lynch o Terrence Malick. Si Laughton hubiera seguido dirigiendo, probablemente tendríamos más joyas para degustar. Una lástima. 


6. Los cuatrocientos golpes (Les Quatre cents coups, 1959) de François Truffaut


François Truffaut se había hecho un nombre como crítico cinematográfico -conocido por su severidad- en la revista Cahiers du cinéma y también había dirigido tres cortometrajes que le sirvieron de "taller de prácticas" antes de emprender su primer largo. Este fue Los cuatrocientos golpes, una cinta con grandes dosis autobiográficas que, pese a no poseer todas las características estéticas de la Nouvelle Vague, lanzó el movimiento y lo presentó ante el público. La calidad del filme -la mejor obra de Truffaut- y su influencia posterior están fuera de toda duda. 


7. La infancia de Iván (Ivanovo detstvo, 1962) de Andrei Tarkovsky


Si bien es cierto que Andrei Tarkovsky había dirigido algunos mediometrajes en su etapa académica, se suele considerar La infancia de Iván como su primer trabajo. Esta película es la única ópera prima que se ha alzado con el León de Oro del Festival de Venecia. Retomando un rodaje ya empezado, Tarkovsky dio muestras de su talento y su particular concepción del cine en esta poética y evocadora cinta que narra las vivencias de un niño ruso en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Las preciosas imágenes de los bosques y ríos rusos anunciaban la capacidad creativa de un director único y grande donde los haya. (Leer más)


8. Malas tierras (Badlands, 1973) de Terrence Malick


Existen pocos directores tan polémicos y discutidos como Terrence Malick. Sus admiradores y detractores abundan por igual y a estas alturas todos ustedes saben que en Vox Ultra formamos parte del primer grupo. Lo que es una realidad es que un joven de menos de treinta años y graduado en filosofía en Harvard dirigió en 1973 uno de los filmes independientes de referencia del cine estadounidense. Basada en un hecho real, Malas tierras narra de forma poética las experiencias de dos jóvenes de la América profunda que han cometido un asesinato. Una cinta hipnótica en la que no se pueden dejar de destacar las interpretaciones de Martin Sheen y Sissy Spacek. 


9. Al final de la escapada (À bout de souffle, 1960) de Jean-Luc Godard


Si al hablar de Los cuatrocientos golpes decíamos que fue el primer gran éxito de la Nouvelle Vague francesa pero que no poseía todos los elementos estéticos de ésta, Al final de la escapada representa el verdadero despertar del movimiento en cuanto a forma y método. Sin este filme de Jean-Luc Godard no podríamos entender el cine francés de los años sesenta. Su impronta e influencia es enorme, motivo por el que suele ser referenciada en cualquier charla sobre la historia del cine. 


10. La huelga (Stachka, 1925) de Sergei M. Eisenstein


El debut de Eisenstein es capital dentro de la historia del séptimo arte por distintas razones. En primer lugar, supone la presentación de uno de los mayores artistas del Siglo XX, un precursor que resultaría decisivo en el desarrollo del lenguaje cinematográfico; y en segundo, porque en La huelga, el director soviético llevó a la pantalla su innovadora técnica de montaje, que poco después perfeccionaría en su obra maestra El acorazado Potemkin (Bronenosets Potyomkin, 1925). (Leer más)


2 comentaris:

  1. Eraserhead de David Lynch puede tranquilamente colarse en el ranking.

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    Respostes
    1. Seguro que hay muchos más filmes que podrían figurar en él, pero había que elegir diez....

      Un saludo.

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