dijous, 3 d’abril de 2014

Martha Cooper, la retratista de los inicios del hip hop


El arte es algo que engloba muchos campos, entre ellos la fotografía. Este es el que me ocupa hoy. Y voy a hablar de Martha Cooper. Nacida en 1942 y procedente de Baltimore (Maryland), es famosa por haber retratado y haber dado a conocer los orígenes de la cultura hip hop en Nueva York durante los años 70 y 80. Entre sus fotos podemos ver cada apartado de lo que forma el hip hop: graffiti, rap, DJing, breakdance... Sin embargo puso especial interés en el ámbito del graffiti, considerado un arte más hoy en día por gran cantidad de gente.
  

Tras finalizar sus estudios de arte, ser voluntaria en Tailandia y recorrer el mundo en motocicleta, se asentó en Nueva York, donde empezó a trabajar para numerosos periódicos. Acabó en el New York Post y aquí fue cuando comenzó a descubir el graffiti. De su trabajo podemos encontrar dos obras clave: The Hip Hop Files:1979-1984, una historia de la estética hiphopera y Subway Art de 1984, donde desarrolla la escena graffitera de Nueva York, que se desarrollaba básicamente en el metro.

Como he dicho, descubrió el graffiti a través de su trabajo y así lo cuenta en una entrevistaEmpecé a fotografiar niños jugando de manera creativa mientras sus padres no estaban mirando. Un día, un niño me mostró su block de dibujos y me explicó que estaba practicando para pintar su nombre en un muro. Él se ofreció para presentarme al rey, quien resultó ser Dondi. Después de conocer a Dondi, me enganché y quise descubrir más.

Para quien no sepa quién es Dondi, es uno de los artistas más influyentes en el mundo del graffiti, buscado por el personal del metro y la policía de Nueva York desde que empezó a pintar. Sin embargo, fue el primer graffitero al que se le hizo una exposición y sus trabajos están repartidos por museos de toda Europa. Pertenció a un grupo de graffiteros de Brooklyn llamado The Odd Parterns, conocido como TOP. Más tarde, en 1978, creó su propio grupo: CIA o Crazy Insides Artists. Su trabajo más famoso en la calle, el cual Martha Cooper grabó desde el inicio hasta el final, es Children of the Grave Parts 1, 2 and 3, tres piezas en tres vagones distintos del metro.
  

Algo que sorprendió a Martha es lo interesados que estaban los jóvenes en el arte, creando algo que los adultos no podían comprender. Le fascinó tanto que, aunque seguía haciendo fotos para National Geographic, dejó en parte su trabajo para dedicarle más tiempo a fotografíar el graffiti que se hacía en el metro.
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A pesar de haber trabajado en ambientes y barrios peligrosos, donde las drogas, la prostitución y las armas eran lo habitual, no se amedrentó en ningún momento. Reducía su equipo al máximo para pasar desapercibida y se preocupaba por el arte, porque sí, para ella el graffiti era arte. Y así lo expresaba, al preguntarla en qué momento empezó a considerarlo una expresión artística: Simplemente parto del supuesto de que lo es. Creo que es mejor preguntarse qué obras de graffiti son buen arte, y cuáles no lo son. Como en todas las artes, algunos artistas son mejores que otros. No hay ninguna razón por la cual el arte no pueda ser también vandalismo. No son mutuamente exclusivos.



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  Obit Frost

  
Además de dedicarse a fotografíar los comienzos del hip hop, tiene otros trabajos. Un ejemplo es un libro titulado Remembering 9/11, que nos muestra un memorial de Nueva York tras los atentados de las Torres Gemelas. Otro, llamado Tokyo Tatoo 1970, lo realizó durante su estancia en Japón y muestra la cultura de los tatuajes en este país.





La obra más reciente de Martha Cooper es una serie de fotos que está haciendo en su ciudad natal, Baltimore, a 4 horas de Nueva York. Compró una casa en uno de los barrios pobres de la ciudad en 2006 y se le empezó a conocer como 'la señora de las fotos'. Desde 2006 hasta 2011 hizo casi 140 viajes para hacer fotos. Me es inevitable hablar de Baltimore y no recomendaros encarecidamente la serie The Wire, un retrato de la ciudad en toda su amplitud.
  




Considero a Martha Cooper una persona valiente, entre otras muchas cosas. Le dio a la cultura hip hop el valor que se merecía, en un momento en el que poca gente lo hacía, sobre todo y hay que decirlo, entre los blancos. Con su cámara se introdujo en zonas marginadas y olvidadas por la sociedad, zonas que estaban creando una nueva forma de entender la vida y el mundo. Para aquella gente la música, el graffiti y el baile era una manera de salir del circulo de drogas y delincuencia que desgraciadamente se extendía y se extiende por sus calles, además de una forma de expresarse y comunicarse con el mundo. Consiguió ver a través de su objetivo lo que muchos no veían (o no querían ver) Fue la retratista de una cultura que desde los años 70 se ha extendido por todo el mundo y ha dado formas muy diversas. 

Ha llovido mucho desde que los chavales del Bronx se colaban en el metro para pintar a las obras que Bansky realiza por cientos de ciudades de todo el mundo. Ha pasado mucho desde los cartones en el suelo para crear los freezes y top rocks a las competiciones mundiales de breakdance. Son muchos años ya desde el grupo de amigos en la calle para rapear o los escasos medios que tenían los dj's a las millones de copias que vende el rap por todo el mundo. Martha Cooper captó la magia que tienen las cosas cuando empiezan a nacer, cuando se ve la esencia del movimiento.


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